Subasta nº 85: Lotes 496, 502, 503, 504 y 640 - El encanto del conocimiento: civilizaciones exóticas y Antigüedad Clásica

En el siglo XVIII, el ansia de saber que preconiza la ilustración, hace que se multipliquen los gabinetes de curiosidades y estudio, las expediciones científicas y la arqueología, con el fin de ampliar el conocimiento sobre el mundo natural y la historia del Hombre, especialmente las civilizaciones antiguas. Los resultados de este nuevo panorama influenciaron a la sociedad de muy diversas maneras. Surgió, por ejemplo, el deseo de viajar para conocer sobre el terreno los escenarios de la Historia, mientras se recopilaba información diversa sobre los temas de interés y acopiaban objetos de culturas exóticas o desaparecidas. En el campo de las artes, florecieron tendencias como el Neoclasicismo, que se inspiraba en la antigua Roma, la Egiptomanía, o gusto por el Egipto faraónico o el Orientalismo, que extendía la fascinación por China y Japón al mundo árabe.
En el ámbito hispánico, además de las numerosas expediciones científicas con fines cartográficos (exploración, delimitación de fronteras) y demográficos, se realizaron también con objetivos de conocer la botánica, la vida aborigen, los yacimientos mineros o la fauna. Son famosas las recopilaciones botánicas de Ruiz y Pavón, o las expediciones de Jorge Juan y Ulloa con el francés La Condamine, la de Malaspina y muchas otras, que recopilaron materiales diversos.
En el mismo contexto pueden mencionarse las que posiblemente sean las primeras excavaciones sistemáticas realizadas en América, a cargo del capitán Antonio del Rio en las ruinas mayas de Palenque. Bien documentadas con informes y dibujos ejecutados entre 1785 y 1787, ponen en valor y explican los objetos hallados, no siempre bien interpretados, pues se llegó a pensar que los diseños decorativos en forma de cruz que aparecían en el yacimiento podrían ser testimonios de la presencia cristiana en la América prehispánica.

Décadas antes, Carlos III, durante su etapa como rey de Nápoles (1734- 1759), impulsó importantes excavaciones pues se sabía que la ciudad de Pompeya, había sido destruida por una erupción del Vesubio el año 79 d.C., al igual que Stabia y Herculano, que fue descubierta en 1738, diez años antes que la primera. Los hallazgos superaron todo lo visto hasta entonces, pues surgió con todo su esplendor y hasta en sus menores detalles la realidad del mundo romano, que competía en esplendor con el del Egipto faraónico, donde, además de conservarse monumentos magníficos como las pirámides y los templos, se multiplicaron hallazgos fascinantes, tanto ricos tesoros de una belleza sorprendente, como ajuares de gran valor estético, casi todo relacionado con el mundo de ultratumba, hasta el punto en que surgió todo un mercado que ofrecía algunos de estos objetos como material de coleccionismo e incluso, recuerdos de viaje.(Lote 640)

Un ejemplo de esta fascinación por lo antiguo y lo exótico lo encontramos en un proyecto decorativo realizado durante el reinado de Carlos III con destino a su hijo, el futuro Carlos IV. Fechado en 1786 se destinaba a la Casa de Campo del Escorial del Príncipe (popularmente denominada: Casita del Príncipe o Casita de Abajo). A cargo del francés Jean-Démosthène Dugourc, se proyectaron una sala egipcia, una galería etrusca y un gabinete chinesco. (Lotes 502, 503, 504)

Pero, como testimonio integral de todos los aspectos que podrían interesar a un ilustrado del siglo XVIII, y dirigido también al mismo Carlos III y su hijo, puede mencionarse el llamado “Códice Trujillo del Perú” o “Codex Martínez Compañón”, consistente en un exhaustivo informe realizado por el obispo Martínez Compañón en los territorios de su diócesis, acompañado de abundante material gráfico original, que se repitió en, al menos, otra serie. (Lote 496)
Las aguadas a color recogen todos los aspectos de la vida, desde la indumentaria, costumbres, destrezas, juegos, fiestas, danzas y música. Además de los consabidos retratos de personajes, hay mapas, planos y alzados de edificios, de ingenios, de minas, imágenes de oficios y actividades ganaderas y económicas, flora y fauna locales... incluso una espléndida serie de láminas representando los huacos o sepulturas indígenas y sus ajuares, en definitiva un documento excepcional, que se corresponde con las exigencias de su tiempo y posee un alto valor histórico.

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Lote 1

Broche Isabelino a modo de flor con perla entre círculos de cintas onduladas de oro y esmalte con diamantes.

Precio de salida 850€