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822. MIGUEL JACINTO MELÉNDEZ (Oviedo, 1679-Madrid, 1734)
Retrato de Isabel de Farnesio inserto en un óvalo fingido
H. 1723- 1727
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PINTURA ANTIGUA

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MIGUEL JACINTO MELÉNDEZ (Oviedo, 1679-Madrid, 1734)
Retrato de Isabel de Farnesio inserto en un óvalo fingido
H. 1723- 1727

Óleo sobre lienzo. 63,5 x 84 cm.
Inscrito: “D. Isabel Farnesio Reyna de España”.
 
En el reverso con etiqueta en el bastidor inscrita a máquina, inscrito en el lienzo a lápiz “nº217” y otra inscripción.
 
PROCEDENCIA:
Antigua colección de D. Valentín Carderera y Solano
Por descendencia a los actuales propietarios.
 
BIBLIOGRAFÍA:
Catálogo y descripción sumaria de Retratos Antiguos, Madrid, 1877. H. 1723-1727
 
Lienzo recogido en el Inventario de D. Valentín Carderera y Solano realizado en 1877, número 217, está descrito: “Isabel de Farnesio, Representada de media edad. Lleva vestido brocado en oro con gran Sevigné y otras joyas en el jubón; flores de perlas y rubíes en la piocha: desde el hombro derecho cae un manto moradizo. Tiene este cuadro los ángulos robados y en la circunferencia o espacios que dejan está escrito el nombre de la augusta señora por el mismo autor del cuadro”, hasta ahora conservado en una colección particular.
 
Miguel Jacinto Meléndez, en su condición de Pintor del Rey realizo diversos retratos de la Reina Isabel de Farnesio. La obra que presentamos podemos fecharla en la década de 1723- 1727, momento en el que el pintor se inspira en el prototipo que Jean Ranc estableció para el retrato de la Familia de Felipe V del que se conserva el boceto en el Museo Nacional del Prado.  Retrato de busto ligeramente girado hacia la izquierda, la Reina se vuelve hacia la derecha para mirar de frente al espectador. Su pelo adornado con una cinta en raso azul que cae sobre su hombro izquierdo y una espléndida “piocha” en forma de flor de lis adornada con rubíes, perlas y piedras colgantes de vivos colores. Con el movimiento de la cabeza estas piedras se movían recordando la lluvia de ahí su nombre. (Ver: Amelia Aranda Huete, La joyería en la corte de Felipe V, Madrid, 199, p.  378). Destacamos la minuciosidad y el detalle con que el pintor ha ido representando e individualizando cada una de las joyas que porta la reina no sólo en el pelo sino en el gran peto triangular del vestido. La envuelve un manto en terciopelo con vueltas en armiño, en la que podemos apreciar esa pincelada tan propia, vaporosa, suelta y brillante del pintor.
 
A relacionar con el retrato de Isabel de Farnesio conservado en una colección particular de Madrid (Ver: Elena Santiago Páez: Miguel Jacinto Meléndez (1679-1734), p.190, fig.85).