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341. ESCUELA ESPAÑOLA O COLONIAL, H. 1760Don Eugenio Alvarado, I Marqués de Tabalosos y VI Conde de Cartago.
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PINTURA ANTIGUA

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ESCUELA ESPAÑOLA O COLONIAL, H. 1760Don Eugenio Alvarado, I Marqués de Tabalosos y VI Conde de Cartago.

Óleo sobre lienzo. 203 x 154 cm. Inscrito en la cartela: “Don Eugenio Alvarado y Hurtado de Mendoza, Marqués de Tabalosos, Conde de Cartago, Caballero del hábito de Santiago, Capitán General de Popayán. 1760”. Al dorso con etiqueta de la Junta Delegada de Incautación con número de inventario “125”. PROCEDENCIA: Condesa Viuda de Cartago y por descendencia familiar a los actuales propietarios. Eugenio Fernández de Alvarado y Perales (Barbacoa, Perú, 1715 - Poitiers, 1780), I Marqués de Tabalosos y VI conde de Cartago, era hijo de Eugenio Fernández de Alvarado y Colomo (Madrid, 1678) y María Catalina de Perales y Hurtado de Chaves (Lima, 1687). Su padre fue un personajes especialmente destacado en el Nuevo Mundo, donde ejerció como gobernador de Popayán (Virreinato del Perú) y de Callao (el mayor y más importante puerto del Perú), y posteriormente de la ciudad de Trujillo. Su madre fue la IV Condesa de Cartago, título creado en 1686 por Carlos II en favor de José Hurtado de Chaves, vecino de Lima, por los trabajos para la defensa y fortificación de Portobelo y las costas occidentales de los territorios de la Real Audiencia de Panamá; el título hace referencia a la ciudad de Cartagena de Indias. Eugenio Alvarado hijo, tras participar en la Guerra de Sucesión Austriaca (1743/4), fue nombrado segundo comisario real en la cuestión limítrofe entre España y Portugal para negociar la línea divisoria de la América meridional, que desembocaría primero en la llamada Guerra Guaranítica y posteriormente en la firma del Tratado de El Pardo (1754-1761). Figura importante entre la nobleza de Nueva Granada, casó en 1752 con Ignacia de Lezo Pacheco, hija del famoso almirante Blas de Lezo, I marqués de Ovieco, destacado estratega y verdadero héroe de guerra. Nombrado caballero de la Orden de Santiago en 1751, sus sucesivos puestos muestran el ascenso en su carrera: Brigadier de Infantería en el conflicto con Portugal, conocido como la Guerra Fantástica (1762/3), Teniente General de los Reales Ejércitos y Mariscal de Campo, fue posteriormente nombrado gobernador de Orán, África (1770/4) y comandante general de las Islas Canarias (1775/9), de donde llegó a ser presidente de la Real Audiencia de Canarias. El retrato sigue los parámetros de la nobleza criolla. Con escudo heráldico en la parte superior, aparece retratado de cuerpo entero con peto, casaca y espada. A la izquierda bajo el cortinaje se perciben varios elementos que hablan de su condición social y cultural: un reloj, una brújula, un indígena semioculto bajo la mesa -a modo de atlante, parece-, y un perro. La parte derecha, en cambio, muestra dos escenas: la superior, una batalla naval, quizá con la armada española, y la inferior, donde parece percibirse, junto a distintos militares y un paje que sujeta su caballo -vestidos al modo de la época-, el edificio de la catedral de Popayán. Conviene recordar, por último, que gracias al auge minero y comercial, esta ciudad colombiana de Popayán fue una de las ciudades más importantes del Virreinato de Nueva Granada; la única junto con Santafé, la capital del Virreinato, que tuvo Casa de la Moneda propia.