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864. ESCUELA ESPAÑOLA, SIGLO XVIIIMartirio de San Acisclo y Santa Victoria

Óleo sobre lienzo. 56 x 34,5 cm.
En el reverso con etiqueta adherida al lienzo inscrita a tinta: "65".
Acisclo, canonizado por la Iglesia católica como san Acisclo (¿? - Córdoba, 17 de noviembre de 304), fue un santo mártir de Córdoba, en España, junto con su hermana santa Victoria, ambos patronos de la ciudad. Su vida es narrada por Eulogio de Córdoba. Fue martirizado durante el mandato del emperador Diocleciano, y su fiesta se celebra cada 17 de noviembre. Después de su arresto, Acisclo y Victoria fueron torturados. Según la tradición, Victoria fue asesinada con flechas y Acisclo fue decapitado. Una passio del siglo X relata que el prefecto romano de Córdoba, Dion, ordenó encerrarlos en un horno, arrojarlos al río Guadalquivir atados a piedras y después exponerlos al fuego, del que salieron ilesos. Finalmente, se ordenó su decapitación. El poeta Prudencio le dedicó dos breves versos, y Pablo García Baena el poema «Himno a los santos niños Acisclo y Victoria» en el libro Antiguo muchacho.

En primer plano de este lienzo que presentamos, San Acisclo aparece arrodillado, aceptando con serenidad su destino en el instante previo a ser decapitado por el verdugo romano. A la derecha, un magistrado gesticula con dramatismo en un último intento por hacerle renegar de su fe. Al fondo, a la derecha, la composición narra de forma simultánea el suplicio de su hermana, santa Victoria, quien perece asaeteada ante la multitud. Coronando la composición, dos ángeles celestiales descienden entre las nubes portando la palma y la corona de laurel, símbolos universales de la victoria espiritual y la pureza del martirio cristiano.

Precio salida

4.000 €

864. ESCUELA ESPAÑOLA, SIGLO XVIIIMartirio de San Acisclo y Santa Victoria

Óleo sobre lienzo. 56 x 34,5 cm.
En el reverso con etiqueta adherida al lienzo inscrita a tinta: "65".
Acisclo, canonizado por la Iglesia católica como san Acisclo (¿? - Córdoba, 17 de noviembre de 304), fue un santo mártir de Córdoba, en España, junto con su hermana santa Victoria, ambos patronos de la ciudad. Su vida es narrada por Eulogio de Córdoba. Fue martirizado durante el mandato del emperador Diocleciano, y su fiesta se celebra cada 17 de noviembre. Después de su arresto, Acisclo y Victoria fueron torturados. Según la tradición, Victoria fue asesinada con flechas y Acisclo fue decapitado. Una passio del siglo X relata que el prefecto romano de Córdoba, Dion, ordenó encerrarlos en un horno, arrojarlos al río Guadalquivir atados a piedras y después exponerlos al fuego, del que salieron ilesos. Finalmente, se ordenó su decapitación. El poeta Prudencio le dedicó dos breves versos, y Pablo García Baena el poema «Himno a los santos niños Acisclo y Victoria» en el libro Antiguo muchacho.

En primer plano de este lienzo que presentamos, San Acisclo aparece arrodillado, aceptando con serenidad su destino en el instante previo a ser decapitado por el verdugo romano. A la derecha, un magistrado gesticula con dramatismo en un último intento por hacerle renegar de su fe. Al fondo, a la derecha, la composición narra de forma simultánea el suplicio de su hermana, santa Victoria, quien perece asaeteada ante la multitud. Coronando la composición, dos ángeles celestiales descienden entre las nubes portando la palma y la corona de laurel, símbolos universales de la victoria espiritual y la pureza del martirio cristiano.

Precio salida: 4.000 €

866. FRANÇOIS- HIPPOLYTE LALAISSE (Nancy, 1810- París, 1884)"Le Tilbury", caballero en una calesa sobre un paisaje

Óleo sobre lienzo. 66 x 96,5 cm.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
En el reverso con etiqueta inscrita a tinta "nº2 / 427" y sello estampado en el lienzo: "Jordanuy".
 
PROCEDENCIA:
Colección particular, Madrid.
 
François Hippolyte Lalaisse, fue un pintor e ilustrador francés. Se formó junto al pintor y grabador Nicolas- Toussaint Charlet, cuya influencia, junto con la de Théodore Géricault, marcó profundamente su obra. Esta admiración por Géricault explica la presencia destacada de los caballos en muchas de sus composiciones, tema que se convirtió en uno de los rasgos característicos de su producción artística.
 
Expuso en el Salón de París en 1835 y, en 1839, fue nombrado profesor de dibujo en la École Polytechnique, cargo que ocupó hasta 1877. Además de su labor docente, realizó numerosos diseños para litografías y destacó especialmente por sus series dedicadas a uniformes militares y trajes regionales de Bretaña, publicadas por Charpentier.
Su interés por la equitación, tanto en las culturas árabes como en el ámbito militar, le llevó a participar en importantes proyectos editoriales ilustrados. Entre ellos destacan Chevaux de Race de tous Pays, La Connaissance Générale du Cheval (1861) y Atlas Statistique de la Production des Chevaux en France (1850), cuyas ilustraciones fueron realizadas a partir de sus dibujos. Gracias a su trayectoria artística recibió el título de Caballero de la Legión de Honor.
 
La obra que presentamos es una muestra del interés de Lalaisse por el mundo ecuestre y militar, así como de su estudio detallado de las razas de caballos, los arreos, los carruajes y las técnicas de monta.
 
Sobre un fondo de paisaje, el pintor presenta un elegante caballo negro enganchado a un ligero carruaje de dos ruedas, conducido por un cochero con sombrero de copa y postura distinguida. Lalaisse, con gran dominio técnico, capta con precisión el movimiento y la energía del animal, representado en pleno trote elevado, con las patas delanteras extendidas y la crin agitándose por la velocidad. Su conocimiento anatómico se refleja en la exactitud de la tensión del cuello y la posición de las extremidades, ofreciendo una representación fiel del comportamiento y el dinamismo real del caballo.
 
Algunas de sus obras forman parte de importantes colecciones y museos, entre ellos el Musée du Faouët, el Musée de Bagnères-de-Bigorre, el Musée de Lons-le-Saunier, el Musée des Civilisations de l'Europe et de la Méditerranée, la National Gallery of Art, el Philadelphia Museum of Art y el Art Institute of Chicago.
 

Precio salida

8.000 €

866. FRANÇOIS- HIPPOLYTE LALAISSE (Nancy, 1810- París, 1884)"Le Tilbury", caballero en una calesa sobre un paisaje

Óleo sobre lienzo. 66 x 96,5 cm.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
En el reverso con etiqueta inscrita a tinta "nº2 / 427" y sello estampado en el lienzo: "Jordanuy".
 
PROCEDENCIA:
Colección particular, Madrid.
 
François Hippolyte Lalaisse, fue un pintor e ilustrador francés. Se formó junto al pintor y grabador Nicolas- Toussaint Charlet, cuya influencia, junto con la de Théodore Géricault, marcó profundamente su obra. Esta admiración por Géricault explica la presencia destacada de los caballos en muchas de sus composiciones, tema que se convirtió en uno de los rasgos característicos de su producción artística.
 
Expuso en el Salón de París en 1835 y, en 1839, fue nombrado profesor de dibujo en la École Polytechnique, cargo que ocupó hasta 1877. Además de su labor docente, realizó numerosos diseños para litografías y destacó especialmente por sus series dedicadas a uniformes militares y trajes regionales de Bretaña, publicadas por Charpentier.
Su interés por la equitación, tanto en las culturas árabes como en el ámbito militar, le llevó a participar en importantes proyectos editoriales ilustrados. Entre ellos destacan Chevaux de Race de tous Pays, La Connaissance Générale du Cheval (1861) y Atlas Statistique de la Production des Chevaux en France (1850), cuyas ilustraciones fueron realizadas a partir de sus dibujos. Gracias a su trayectoria artística recibió el título de Caballero de la Legión de Honor.
 
La obra que presentamos es una muestra del interés de Lalaisse por el mundo ecuestre y militar, así como de su estudio detallado de las razas de caballos, los arreos, los carruajes y las técnicas de monta.
 
Sobre un fondo de paisaje, el pintor presenta un elegante caballo negro enganchado a un ligero carruaje de dos ruedas, conducido por un cochero con sombrero de copa y postura distinguida. Lalaisse, con gran dominio técnico, capta con precisión el movimiento y la energía del animal, representado en pleno trote elevado, con las patas delanteras extendidas y la crin agitándose por la velocidad. Su conocimiento anatómico se refleja en la exactitud de la tensión del cuello y la posición de las extremidades, ofreciendo una representación fiel del comportamiento y el dinamismo real del caballo.
 
Algunas de sus obras forman parte de importantes colecciones y museos, entre ellos el Musée du Faouët, el Musée de Bagnères-de-Bigorre, el Musée de Lons-le-Saunier, el Musée des Civilisations de l'Europe et de la Méditerranée, la National Gallery of Art, el Philadelphia Museum of Art y el Art Institute of Chicago.
 

Precio salida: 8.000 €

867. AGUSTÍN ESTEVE Y MARQUÉS (Valencia, 1753- 1820)Retrato de Don Cayetano Díaz de Mendoza y Lalaing de cuerpo entero

Óleo sobre lienzo. 212,5 x 133 cm.
En el reverso con etiqueta de la Junta Delegada de Incautación con número de inventario: “16806”, procedencia: “D. (Duque de Tetuán” y número de colección: “nº 5”.
Inscrito en el reverso a tiza en el lienzo: “F12630”.
En el anverso inscrito en la cartela: “El Exmo Señor. Dn Cayetano Diaz de Mendoza y Lalaing, Calasanz y Abarca Conde de Lalaing y de Balazote Marques de Fontanar Grande de España Gentil Hombre de Camara de S. M. con ejercicio y caballero pensonado de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III”
Debajo se puede ver una inscripción algo ilegible, donde se puede determinar una fecha 1815?.
 
Cayetano Díaz de Mendoza y Lalaing (Madrid, 1764-1823), III marqués de Fontanar y conde de Lalaing, fue grande de España, caballero de la Orden de Carlos III desde 1782, mayordomo de Semana y gentilhombre de Cámara de Su Majestad. Contrajo matrimonio con doña Juana Jerónima de Valcárcel y Alfaro, condesa de Balazote, quien ingresó en 1819 en la Orden de Damas de la Real Orden de la Reina María Luisa. Era hijo de don Pedro Díaz de Mendoza, I marqués de Fontanar, caballero de la Orden de Santiago y alto funcionario de la administración borbónica.
Perteneció a una de las casas nobiliarias más destacadas del sureste español durante el tránsito entre el Antiguo Régimen y la España contemporánea. Su linaje mantenía estrechos vínculos con la administración del Estado y la gestión de extensos patrimonios en Murcia, Albacete y Valencia, lo que le otorgaba una notable influencia económica, social y política. En 1775 ingresó en el Real Seminario de Nobles de Madrid, lo que evidencia el rango y la formación prevista para su posición.
Aunque no se le conocen actuaciones políticas destacadas durante la Guerra de la Independencia, su condición de gran propietario lo situó dentro del grupo dirigente que colaboró en la financiación y sostenimiento logístico de la resistencia frente a la ocupación napoleónica. La relevancia de la familia se prolongó en décadas posteriores. Su hijo, Fernando Díaz de Mendoza y Valcárcel (1812-1884), heredó los títulos familiares y desarrolló una carrera política durante el reinado de Isabel II, siendo diputado por Murcia y senador por Albacete, además de caballerizo mayor de la reina.
Agustín Esteve es considerado uno de los más destacados retratistas españoles de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, especialmente por su capacidad para realzar la elegancia aristocrática de sus modelos, lo que le convirtió en uno de los pintores más apreciados por la sociedad madrileña. Retrató a ministros, eclesiásticos y a las principales personalidades del país.
La obra que presentamos, hasta ahora conservada en una colección particular española e inédita, sitúa a Cayetano Díaz de Mendoza representado en el interior de un palacio, de pie, en actitud solemne y ceremonial, adoptando una postura aristocrática que transmite dignidad, autoridad y distinción. Viste un uniforme de corte cortesano profusamente decorado con bordados dorados y luce sobre el pecho las cruces de la Real Orden de Carlos III. Su mano derecha descansa sobre la empuñadura de una espada, símbolo de nobleza, honor y jurisdicción, mientras que con la izquierda señala un pergamino en el que se consignan sus títulos y dignidades, dispuesto sobre una mesa cubierta con un tapete verde junto a un libro identificado con la inscripción «VI». Completa su indumentaria un bicornio. El retrato destaca, además, por la notable penetración psicológica con la que el artista capta la personalidad del personaje, lograda mediante un rostro modelado con suaves veladuras, delicados reflejos de esmalte y sutiles gradaciones lumínicas que aportan volumen y naturalidad. Los ojos, oscuros y penetrantes, junto con la expresión contenida y enigmática de la boca, constituyen rasgos característicos del lenguaje pictórico de Agustín Esteve.
El pintor retrató en dos ocasiones a la hija del retratado (Cayetano Díaz de Mendoza), doña Laureana Díaz de Mendoza y Valcárcel: una de ellas, hacia 1815, recogida en catálogo de: Soria, Martín S., Agustín Esteve y Goya, Valencia, 1957, p. 134, n.º 136, y otra en un retrato firmado en el que la retratada aparece con una manzana, con su nombre y patronímico inscritos en el lienzo.

Precio salida

25.000 €

867. AGUSTÍN ESTEVE Y MARQUÉS (Valencia, 1753- 1820)Retrato de Don Cayetano Díaz de Mendoza y Lalaing de cuerpo entero

Óleo sobre lienzo. 212,5 x 133 cm.
En el reverso con etiqueta de la Junta Delegada de Incautación con número de inventario: “16806”, procedencia: “D. (Duque de Tetuán” y número de colección: “nº 5”.
Inscrito en el reverso a tiza en el lienzo: “F12630”.
En el anverso inscrito en la cartela: “El Exmo Señor. Dn Cayetano Diaz de Mendoza y Lalaing, Calasanz y Abarca Conde de Lalaing y de Balazote Marques de Fontanar Grande de España Gentil Hombre de Camara de S. M. con ejercicio y caballero pensonado de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III”
Debajo se puede ver una inscripción algo ilegible, donde se puede determinar una fecha 1815?.
 
Cayetano Díaz de Mendoza y Lalaing (Madrid, 1764-1823), III marqués de Fontanar y conde de Lalaing, fue grande de España, caballero de la Orden de Carlos III desde 1782, mayordomo de Semana y gentilhombre de Cámara de Su Majestad. Contrajo matrimonio con doña Juana Jerónima de Valcárcel y Alfaro, condesa de Balazote, quien ingresó en 1819 en la Orden de Damas de la Real Orden de la Reina María Luisa. Era hijo de don Pedro Díaz de Mendoza, I marqués de Fontanar, caballero de la Orden de Santiago y alto funcionario de la administración borbónica.
Perteneció a una de las casas nobiliarias más destacadas del sureste español durante el tránsito entre el Antiguo Régimen y la España contemporánea. Su linaje mantenía estrechos vínculos con la administración del Estado y la gestión de extensos patrimonios en Murcia, Albacete y Valencia, lo que le otorgaba una notable influencia económica, social y política. En 1775 ingresó en el Real Seminario de Nobles de Madrid, lo que evidencia el rango y la formación prevista para su posición.
Aunque no se le conocen actuaciones políticas destacadas durante la Guerra de la Independencia, su condición de gran propietario lo situó dentro del grupo dirigente que colaboró en la financiación y sostenimiento logístico de la resistencia frente a la ocupación napoleónica. La relevancia de la familia se prolongó en décadas posteriores. Su hijo, Fernando Díaz de Mendoza y Valcárcel (1812-1884), heredó los títulos familiares y desarrolló una carrera política durante el reinado de Isabel II, siendo diputado por Murcia y senador por Albacete, además de caballerizo mayor de la reina.
Agustín Esteve es considerado uno de los más destacados retratistas españoles de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, especialmente por su capacidad para realzar la elegancia aristocrática de sus modelos, lo que le convirtió en uno de los pintores más apreciados por la sociedad madrileña. Retrató a ministros, eclesiásticos y a las principales personalidades del país.
La obra que presentamos, hasta ahora conservada en una colección particular española e inédita, sitúa a Cayetano Díaz de Mendoza representado en el interior de un palacio, de pie, en actitud solemne y ceremonial, adoptando una postura aristocrática que transmite dignidad, autoridad y distinción. Viste un uniforme de corte cortesano profusamente decorado con bordados dorados y luce sobre el pecho las cruces de la Real Orden de Carlos III. Su mano derecha descansa sobre la empuñadura de una espada, símbolo de nobleza, honor y jurisdicción, mientras que con la izquierda señala un pergamino en el que se consignan sus títulos y dignidades, dispuesto sobre una mesa cubierta con un tapete verde junto a un libro identificado con la inscripción «VI». Completa su indumentaria un bicornio. El retrato destaca, además, por la notable penetración psicológica con la que el artista capta la personalidad del personaje, lograda mediante un rostro modelado con suaves veladuras, delicados reflejos de esmalte y sutiles gradaciones lumínicas que aportan volumen y naturalidad. Los ojos, oscuros y penetrantes, junto con la expresión contenida y enigmática de la boca, constituyen rasgos característicos del lenguaje pictórico de Agustín Esteve.
El pintor retrató en dos ocasiones a la hija del retratado (Cayetano Díaz de Mendoza), doña Laureana Díaz de Mendoza y Valcárcel: una de ellas, hacia 1815, recogida en catálogo de: Soria, Martín S., Agustín Esteve y Goya, Valencia, 1957, p. 134, n.º 136, y otra en un retrato firmado en el que la retratada aparece con una manzana, con su nombre y patronímico inscritos en el lienzo.

Precio salida: 25.000 €

869. ESCUELA ESPAÑOLA, SIGLO XVIIIRetrato de Rafael Manso Domonte Santa Cruz y PoedoH. 1783

Óleo sobre lienzo. 123 x 91 cm.
Inscrito: "Es pluma una lengua muda por quien explica sus conceptos el entendimiento Rafael Manso Domonte Sta Cruz y Poedo de edad de seis años escrivio esta en Sevilla en 9 de dicre de 1783 Arismética. 34859/248/278872/139436/69718/8645032".
 
Rafael Manso Domonte, nació en Sevilla en 1777 y murió el 16 de mayo de 1871. Fue una figura destacada entre la nobleza Sevillana del siglo XIX y desempeñó un papel fundamental en la recuperación de diversas hermandades de la ciudad. Hijo de don Francisco Manso de Velasco y Santa Cruz, III marqués de Rivas de Jarama, y doña Carmen Domonte- Pinto y Jacome de Lynden. heredó el título nobiliario tras la muerte de su padre en 1811, durante la ocupación francesa. Contrajo matrimonio con doña Javiera Tours de Monsalve y Campos, de quien recibió el marquesado de Tous y Cueva del Rey. Fue miembro de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla desde 1791.
 
Su importancia histórica está especialmente ligada a la Hermandad Sacramental de la Soledad. Diversas fuentes lo consideran como uno de los principales artífices de su reorganización en 1860, tras décadas de decadencia derivadas de la invasión napoleónica. En su domicilio se celebró el cabildo decisivo que permitió la incorporación de nuevos hermanos y la reactivación de la corporación.
 
Asimismo, se le vincula con la actividad de diversas hermandades sevillanas del siglo XIX, entre ellas la Hermandad de las Siete Palabras, según referencias de carácter local. Algunas fuentes secundarias mencionan también su posible estancia en América y sus contactos con instituciones religiosas de la Ciudad de México.
Del mismo modo, el retratado, Rafael Manso Domonte, puede ponerse en relación con José Antonio Manso de Velasco, con quien mantenía vínculos de parentesco.

Precio salida

4.000 €

869. ESCUELA ESPAÑOLA, SIGLO XVIIIRetrato de Rafael Manso Domonte Santa Cruz y PoedoH. 1783

Óleo sobre lienzo. 123 x 91 cm.
Inscrito: "Es pluma una lengua muda por quien explica sus conceptos el entendimiento Rafael Manso Domonte Sta Cruz y Poedo de edad de seis años escrivio esta en Sevilla en 9 de dicre de 1783 Arismética. 34859/248/278872/139436/69718/8645032".
 
Rafael Manso Domonte, nació en Sevilla en 1777 y murió el 16 de mayo de 1871. Fue una figura destacada entre la nobleza Sevillana del siglo XIX y desempeñó un papel fundamental en la recuperación de diversas hermandades de la ciudad. Hijo de don Francisco Manso de Velasco y Santa Cruz, III marqués de Rivas de Jarama, y doña Carmen Domonte- Pinto y Jacome de Lynden. heredó el título nobiliario tras la muerte de su padre en 1811, durante la ocupación francesa. Contrajo matrimonio con doña Javiera Tours de Monsalve y Campos, de quien recibió el marquesado de Tous y Cueva del Rey. Fue miembro de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla desde 1791.
 
Su importancia histórica está especialmente ligada a la Hermandad Sacramental de la Soledad. Diversas fuentes lo consideran como uno de los principales artífices de su reorganización en 1860, tras décadas de decadencia derivadas de la invasión napoleónica. En su domicilio se celebró el cabildo decisivo que permitió la incorporación de nuevos hermanos y la reactivación de la corporación.
 
Asimismo, se le vincula con la actividad de diversas hermandades sevillanas del siglo XIX, entre ellas la Hermandad de las Siete Palabras, según referencias de carácter local. Algunas fuentes secundarias mencionan también su posible estancia en América y sus contactos con instituciones religiosas de la Ciudad de México.
Del mismo modo, el retratado, Rafael Manso Domonte, puede ponerse en relación con José Antonio Manso de Velasco, con quien mantenía vínculos de parentesco.

Precio salida: 4.000 €

878. JOSÉ MARÍA MURILLO Y BRACHO (Sevilla, 1827-Málaga, 1882)Pareja de bodegones de flores y frutas

Dos óleos sobre lienzo. 104 x 145 cm, cada uno.
Uno firmado, localizado y fechado: "J Bracho y Murillo, Málaga, 18...".
Con marco en madera tallada y dorada.
 
José María Murillo y Bracho (Sevilla, 1827 - Málaga, 1882) fue un pintor especializado en bodegones de flores y frutas, así como en la restauración de obras artísticas. Se formó en la Academia de Bellas Artes de Sevilla, donde fue discípulo de Antonio María Esquivel. Participó en la Exposición de la Sociedad Económica del País de 1846 y, posteriormente, ejerció como profesor de dibujo en Cádiz y Jerez, donde intervino en diversas exposiciones de la Sociedad Económica de Amigos del País (1856 y 1858), obteniendo medalla de plata por sus bodegones.
 
En esta etapa destacó por la producción de naturalezas muertas, especialmente floreros, fruteros y composiciones decorativas. En 1861 se trasladó a Madrid, donde abrió estudio en la calle Ancha de San Bernardo y se especializó en la restauración de pintura antigua, sin abandonar su actividad expositiva en las Exposiciones Nacionales (1862, 1864 y 1871) y certámenes locales, donde obtuvo nuevos reconocimientos. En 1865 fue nombrado vicesecretario de la Sociedad Económica Jerezana. En 1876 se estableció en Málaga, donde la Academia de Bellas Artes adquirió varias de sus obras para uso docente. En esta última etapa ejerció como profesor suplente en dicha institución hasta su fallecimiento en 1882.
 
Esta pareja de bodegones, uno de ellos firmado, fechado y localizado en Málaga por Murillo Bracho, constituye un ejemplo representativo de su producción. De notable formato (73 x 104 cm), se inscriben dentro de la tradición del bodegón clásico, siguiendo la estela de los modelos italianos y flamencos de los siglos XVII y XVIII.
Ambas obras se caracterizan por composiciones equilibradas y cuidadosamente estructuradas, resueltas mediante un dibujo preciso, una organización armónica de las masas cromáticas y una iluminación uniforme que modela los volúmenes con claridad, aportando solidez y presencia a las formas.
 
En el primero, sobre una mesa de mármol, se dispone una fuente con uvas y ciruelas, junto a dos amapolas de intenso rojo. A la izquierda aparecen un samovar y botellas de vino. En el centro y a la derecha se distribuyen copas de cristal, cubertería y una cesta de mimbre con telas blancas. Al fondo, una maceta con hortensias moradas y un quinqué de vidrio completan la escena, mientras un gran paño rojo introduce profundidad compositiva.
 
En el segundo, la escena se desarrolla en el interior de una cocina, con los elementos organizados en distintos niveles. En primer plano, una cesta reúne granadas, manzanas, uvas, mazorcas de maíz y otras frutas, destacando una granada abierta por su intenso color rojo. Al fondo se sitúan botellas y recipientes de vidrio junto a una jarra de cerámica sobre un estante. A la derecha cuelgan utensilios de cocina y una abertura deja entrever una zona de claridad que sugiere un paisaje exterior.

Precio salida

10.000 €

878. JOSÉ MARÍA MURILLO Y BRACHO (Sevilla, 1827-Málaga, 1882)Pareja de bodegones de flores y frutas

Dos óleos sobre lienzo. 104 x 145 cm, cada uno.
Uno firmado, localizado y fechado: "J Bracho y Murillo, Málaga, 18...".
Con marco en madera tallada y dorada.
 
José María Murillo y Bracho (Sevilla, 1827 - Málaga, 1882) fue un pintor especializado en bodegones de flores y frutas, así como en la restauración de obras artísticas. Se formó en la Academia de Bellas Artes de Sevilla, donde fue discípulo de Antonio María Esquivel. Participó en la Exposición de la Sociedad Económica del País de 1846 y, posteriormente, ejerció como profesor de dibujo en Cádiz y Jerez, donde intervino en diversas exposiciones de la Sociedad Económica de Amigos del País (1856 y 1858), obteniendo medalla de plata por sus bodegones.
 
En esta etapa destacó por la producción de naturalezas muertas, especialmente floreros, fruteros y composiciones decorativas. En 1861 se trasladó a Madrid, donde abrió estudio en la calle Ancha de San Bernardo y se especializó en la restauración de pintura antigua, sin abandonar su actividad expositiva en las Exposiciones Nacionales (1862, 1864 y 1871) y certámenes locales, donde obtuvo nuevos reconocimientos. En 1865 fue nombrado vicesecretario de la Sociedad Económica Jerezana. En 1876 se estableció en Málaga, donde la Academia de Bellas Artes adquirió varias de sus obras para uso docente. En esta última etapa ejerció como profesor suplente en dicha institución hasta su fallecimiento en 1882.
 
Esta pareja de bodegones, uno de ellos firmado, fechado y localizado en Málaga por Murillo Bracho, constituye un ejemplo representativo de su producción. De notable formato (73 x 104 cm), se inscriben dentro de la tradición del bodegón clásico, siguiendo la estela de los modelos italianos y flamencos de los siglos XVII y XVIII.
Ambas obras se caracterizan por composiciones equilibradas y cuidadosamente estructuradas, resueltas mediante un dibujo preciso, una organización armónica de las masas cromáticas y una iluminación uniforme que modela los volúmenes con claridad, aportando solidez y presencia a las formas.
 
En el primero, sobre una mesa de mármol, se dispone una fuente con uvas y ciruelas, junto a dos amapolas de intenso rojo. A la izquierda aparecen un samovar y botellas de vino. En el centro y a la derecha se distribuyen copas de cristal, cubertería y una cesta de mimbre con telas blancas. Al fondo, una maceta con hortensias moradas y un quinqué de vidrio completan la escena, mientras un gran paño rojo introduce profundidad compositiva.
 
En el segundo, la escena se desarrolla en el interior de una cocina, con los elementos organizados en distintos niveles. En primer plano, una cesta reúne granadas, manzanas, uvas, mazorcas de maíz y otras frutas, destacando una granada abierta por su intenso color rojo. Al fondo se sitúan botellas y recipientes de vidrio junto a una jarra de cerámica sobre un estante. A la derecha cuelgan utensilios de cocina y una abertura deja entrever una zona de claridad que sugiere un paisaje exterior.

Precio salida: 10.000 €

886. FRANCISCO PRADILLA Y ORTIZ (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1848 - Madrid, 1921)Abanderado o Portaestandarte

Óleo sobre lienzo
100 x 77 cm
Firmado, fechado y localizado áng. inf. izq.: Francisco Pradilla Ortiz / Madrid, 1904
Firmado, fechado y localizado en el reverso: Francisco Pradilla Ortiz / Madrid, 1904
 
PROCEDENCIA:
Colección particular
 
BIBLIOGRAFÍA:
A.Gascón de Gortor, Francisco Pradilla, Museum, VI, 1920, pág. 430-442.
E. Pardo Canalís, Francisco Pradilla, Cuadernos de Artes Aragonés, nº3, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1952, cat. 19 (El abanderado. Col. Ocharán?), pág. 31. (ilustrado en b/n).
A. García Loranca y J. R. García-Rama, Vida y obra del pintor Ortiz, Zaragoza, 1987, cat. nº 253 (ilustrado en color) y pág. 342 (ilustrado en b/n).
W. Rincón García, Francisco Pradilla, Zaragoza. Aneto Publicaciones, 1999, cat. nº 251, pág. 371 (ilustrado en b/n).
 
Este cuadro fue considerado por Gascón de Gotor como obra maestra, afirmando este autor zaragozano que "puesto en el Museo Moderno, desharía cuanto allí expone bueno, porque hay muchísimas aleluyas que se destrozan por sí solas. El portaestandarte, es un soldado de los primeros años de la centuria del siglo XVI, está pintado con determinadas condiciones  para ser colocado en departamento de época, teniendo por fondo maderas de nogal y tonalidad verde, y por compañía, armaduras guerreras auténticas, iluminadas con luz propia de habitación. Pradilla, valiente, resolvió las condiciones. El "Abanderado" destaca de los pliegues del pendón que enarbola, cubriendo su cabeza, sombrero con penacho, y su cuerpo, férrea armadura, de factura sincera, precisa ejecución e irreprochable dibujo; la sobrevesta refleja en el guantelete derecho, con variedad de tonalidades armónicas, sin fundir los tonos pero con trabazón admirable, con suavidad de notas, con hechura delicada, envolviendo en penumbras, sin violencias, la mano que coje la espada: la cabeza, de luz brillante, de factura amplia, es magistral. El maestro, según me dijo, pintó este cuadro después de muchos años de no hacer tamaño natural, siguiendo la manera de los grandes pintores del siglo XVII" (texto correspondiente a la ficha de la obra del catálogo razonado del artista).
 

Precio salida

20.000 €

886. FRANCISCO PRADILLA Y ORTIZ (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1848 - Madrid, 1921)Abanderado o Portaestandarte

Óleo sobre lienzo
100 x 77 cm
Firmado, fechado y localizado áng. inf. izq.: Francisco Pradilla Ortiz / Madrid, 1904
Firmado, fechado y localizado en el reverso: Francisco Pradilla Ortiz / Madrid, 1904
 
PROCEDENCIA:
Colección particular
 
BIBLIOGRAFÍA:
A.Gascón de Gortor, Francisco Pradilla, Museum, VI, 1920, pág. 430-442.
E. Pardo Canalís, Francisco Pradilla, Cuadernos de Artes Aragonés, nº3, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1952, cat. 19 (El abanderado. Col. Ocharán?), pág. 31. (ilustrado en b/n).
A. García Loranca y J. R. García-Rama, Vida y obra del pintor Ortiz, Zaragoza, 1987, cat. nº 253 (ilustrado en color) y pág. 342 (ilustrado en b/n).
W. Rincón García, Francisco Pradilla, Zaragoza. Aneto Publicaciones, 1999, cat. nº 251, pág. 371 (ilustrado en b/n).
 
Este cuadro fue considerado por Gascón de Gotor como obra maestra, afirmando este autor zaragozano que "puesto en el Museo Moderno, desharía cuanto allí expone bueno, porque hay muchísimas aleluyas que se destrozan por sí solas. El portaestandarte, es un soldado de los primeros años de la centuria del siglo XVI, está pintado con determinadas condiciones  para ser colocado en departamento de época, teniendo por fondo maderas de nogal y tonalidad verde, y por compañía, armaduras guerreras auténticas, iluminadas con luz propia de habitación. Pradilla, valiente, resolvió las condiciones. El "Abanderado" destaca de los pliegues del pendón que enarbola, cubriendo su cabeza, sombrero con penacho, y su cuerpo, férrea armadura, de factura sincera, precisa ejecución e irreprochable dibujo; la sobrevesta refleja en el guantelete derecho, con variedad de tonalidades armónicas, sin fundir los tonos pero con trabazón admirable, con suavidad de notas, con hechura delicada, envolviendo en penumbras, sin violencias, la mano que coje la espada: la cabeza, de luz brillante, de factura amplia, es magistral. El maestro, según me dijo, pintó este cuadro después de muchos años de no hacer tamaño natural, siguiendo la manera de los grandes pintores del siglo XVII" (texto correspondiente a la ficha de la obra del catálogo razonado del artista).
 

Precio salida: 20.000 €

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