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741. JOOS DE MOMPER (1564- 1635) Y JAN BRUEGHEL (1568-1626)
Paisaje con ermitaño, ¿San Pablo?
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PINTURA ANTIGUA

Precio salida

16.000 €

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Descripción del lote


JOOS DE MOMPER (1564- 1635) Y JAN BRUEGHEL (1568-1626)
Paisaje con ermitaño, ¿San Pablo?

Óleo sobre lienzo. 135,7 x 103 cm.
Con número de inventario inscrito en el lienzo en el ángulo inferior derecho: "659".
 
PROCEDENCIA:
Marqués de Leganés 1637, núm. 659, Marqués de Leganés 1642, núm.659; Marqués de Leganés, Palacio de San Bernardo, núm. 659; Conde de Altamira, Palacio de San Bernardo "Galería grande del Cuarto Bajo; Condes de Altamira a. 1812, Palacio de Madrid, Pieza antecomedor, sustraido por el ejército francés 12 noviembre 1812; probablmente devuelto en 1815.
Colección particular Madrid.
 
BIBLIOGRAFÍA:
Perez Preciado, Jose Juan, Tesis doctoral del Marqués de Leganés, Madrid, 2010, pág. 446-447, número 659.
 
Pintor formado con su padre Bartolomeus Momper. Hacia 1581, ingresó en el Gremio de Pintores de San Lucas. En 1594, trabajó con Cornelis Floris en las decoraciones del archiduque Ernesto en Amberes y realizó los cartones para tapices para el archiduque Alberto de Austria. Viajo por Italia, donde pudo conocer a Paul Bril y pudo visitar Venecia ya que en su estilo apreciamos una cercanía con el pintor Ludovico Pozzoserrato. A su vuelta a Amberes es nombrado decano del Gremio de Pintores de San Lucas. Su periodo de mayor producción se sitúa en la década de 1600 a 1620.
 
Como cita José Juan Pérez Preciado en su tesis doctoral “El Marqués de Leganés y las Artes”: “Momper coincidió con el Marqués de Leganés, quién quizá le llegara a conocer personalmente dada su condición de pintor de la corte de los archiduques. Bajo su mano se citan doce paisajes en la colección y recogidas en el primer inventario de 1637”.
 
Era habitual en la pintura flamenca del siglo XVII, la coolaboración de dos pintores. En este caso, de Joost de Momper en la ejecución del paisaje y la participación de Brueghel en la figura del ermitaño de primer plano. Momper, nos muestra en este lienzo, su especial sensibilidad para concebir los paisajes. Mantiene en penumbra un primer plano donde situa la gruta del santo, para de forma escalonada crear sucesivas secuencias hacia el fondo, a través del empleo de tres tonos de color: marrón, verde y azul; recurso habitual en su pintura. Es excepcional, el empleo de la luz con la que Momper da vida a la naturaleza con una pincelada libre, fluida, de toques triangulares tan característicos de su estilo.