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1006. JUAN RODRÍGUEZ JUÁREZ (Ciudad de México, 1675-1728)​
San Efrén dirigiendo su cántico a la Virgen
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PINTURA ANTIGUA

Precio salida

30.000 €

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Descripción del lote


JUAN RODRÍGUEZ JUÁREZ (Ciudad de México, 1675-1728)​
San Efrén dirigiendo su cántico a la Virgen

Óleo sobre lienzo. 126 x 98,5 cm. En su tela original.
Firmado.
Con marco antiguo en madera.
Inscrito: "Ave SA. Sublime que todas las cosas. Ave y Himno de los angeles. Ave gozo y cántico de los querubines salud del mundo".
 
Miembro de una notable saga de pintores y hermano del también pintor Nicolás, en 1694 aparece ya registrado como maestro y jefe de taller, y en 1701 fue reconocido entre los mejores pintores del virreinato. Gracias a ello, fue el encargado de pintar el retrato del nuevo monarca español, Felipe V, cuya imagen se difundió notablemente tanto en la península como en las Indias. En sus primeras obras muestra un dibujo minucioso, destacando en la técnica del claroscuro, con la que logra magníficos resultados. En su primera obra conocida, datada en 1694, Nuestra Señora de San Juan, destaca gracias al dibujo tanto la solidez de las figuras como la excelente realización de los tejidos, aspecto persistente en toda su carrera. Poco más tarde comienza a pintar sus series de castas y de escenas populares, cuadros con costumbres indígenas donde mezcla lo español con lo indígena, mostrando la fusión de ambas culturas y adelantándose, de alguna manera, al gran movimiento de pintura de castas que se daría medio siglo después. En una última etapa, se acerca más a los nuevos gustos imperantes de la época cercanos al ‘murillismo’ que venía de la Península.
 
San Efrén (306- 373), diacono de la Iglesia en Siria, nació en Nisibis, ciudad de Mesopotamia. Se convirtió al cristianismo cuando tenía 18 años, y entrego su vida al servicio de Dios, dedicando su vida a la oración y al estudio. Ocupa un lugar privilegiado entre los Santos Padres, por la abundancia de sus escritos y como autoridad de su doctrina. Fue un poeta destacado y compositor de himnos religiosos para uso litúrgico y para uso popular, donde se manifiestan sus delicadísimos sentimientos hacia Jesucristo y su Santísima Madre. Los antiguos le llamaban el “Arpa del Espíritu Santo”. Sus escritos se difundieron de Oriente a Occidente, y se le reconoció como cantor de las prerrogativas de la Santísima Virgen. En 1920, Benedicto XV lo declaró Doctor de la Iglesia.
 
Son escasísimas las representaciones localizadas de este Santo. El pintor nos sitúa a San Efrén sobre un paisaje y en un primer plano dirigiendo su cántico "Ave SA. Sublime que todas las cosas. Ave y Himno de los ángeles. Ave gozo y cántico de los querubines salud del mundo" a la Virgen, en la parte superior derecha. Detrás del Santo, un conjunto de libros que manifiestan su amplia producción literaria. Destacamos el tratamiento, la excelente ejecución y el vibrante colorido de la casulla del Santo, y la habilidad del pintor por plasmar de manera realista los rasgos y gestos del santo con un minucioso dibujo.