Precio salida
60.000 €
Descripción del lote
SANTIAGO RUSIÑOL Y PRATS (Barcelona, 1861-Aranjuez, Madrid, 1931)
La Cargolada
Óleo sobre lienzo
115 x 145 cm
Firmado y fechado áng. inf. der.: S. Rusiñol / 1887
PROCEDENCIA:
Colección particular
EXPOSICIONES:
Barcelona, Sala Parés, diciembre, 1887
Barcelona, Sala Parés, 1992 (etiqueta en el reverso)
Barcelona, Sala Parés, 2019 (etiqueta en el reverso)
BIBLIOGRAFÍA:
F. MIQUEL I BADIA, DbB, 26-XII-1887, p. 15414
L. ALFONSO, La Dinastía, 4-I-1888, p. 1-2
LET, 7-I-1888, p. 5
Dibujos y apuntes LV (c 1895), fig.: La cargolada
LIA, XXII, num. 1146, 14-XI-1903, p. 809, fig.: Merienda al aire libre
J. de C. LAPLANA (1993), p. 67 (FIG. COLOR)
I. COLL (1993), p. 188-189, fig. color
J. de C. LAPLANA (1995), CAT. 4.1.6.
J.de C. Laplana - M. Palau-Ribes O’Callaghan, La pintura de Santiago Rusiñol. Obra completa. Barcelona, 2004. Vol. II, La Vida, pág. 31 y 213. Vol. III, Catàleg sistemàtic. nº cat.4.1.6, p. 28 (il. color).
La Cargolada pertenece a la producción de Santiago Rusiñol de 1887, etapa en la que el artista incorporó a sus paisajes de Barcelona escenas protagonizadas por personajes y actividades de la vida cotidiana. La obra fue presentada en la exposición de diciembre de ese año en la Sala Parés, donde Rusiñol mostró cuatro pinturas. La documentación conservada sobre aquella exposición la considera una de las piezas destacadas de su participación.
La escena está ambientada en la falda de Montjuïc y reúne a varias figuras en torno a una mesa al aire libre. El paisaje y los personajes forman una unidad compositiva en la que el entorno adquiere un papel fundamental. La crítica contemporánea se hizo eco de esta orientación de la pintura de Rusiñol hacia el aire libre y los tipos populares de los alrededores de Montjuïc.
La obra se inscribe asimismo en el interés de Rusiñol, durante los años 1887 y 1888, por representar figuras y escenas vinculadas a la vida cotidiana y al paisaje urbano barcelonés. La Cargolada, junto con otras pinturas de este periodo, ha sido relacionada con la vertiente naturalista de su primera producción.
Un aspecto particularmente significativo de la pintura es la relación entre figuras, espacio y atmósfera: el paisaje de Montjuïc no constituye un mero fondo, sino el escenario en el que se desarrolla la escena popular. Esta característica ya fue advertida por la crítica contemporánea, que destacó la capacidad de Rusiñol para captar el ambiente del lugar.
La vinculación de Rusiñol con Montjuïc quedó recogida por la crítica contemporánea, que destacaba su dedicación al aire libre y su interés por los tipos que frecuentaban aquellos parajes.
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