Home / SUBASTA DE OCTUBRE 2026 / ANÓNIMO, SIGLO XVIIIExvoto de Francisco Javier de Ayllón,
Subasta streaming
775. ANÓNIMO, SIGLO XVIII
Exvoto de Francisco Javier de Ayllón, hijo de Francisco Ayllón e Inés García, con san Francisco Javier
1747
Categorías
PINTURA ANTIGUA

Precio salida

7.000 €

Introduzca aquí su puja máxima para cuando empiece la subasta.

Comparta este lote

Descripción del lote


ANÓNIMO, SIGLO XVIII
Exvoto de Francisco Javier de Ayllón, hijo de Francisco Ayllón e Inés García, con san Francisco Javier
1747

Óleo sobre lienzo. 64 x 49 cm.
Inscrito en la cartela ángulo inferior izquierdo: “Feliz Francisco Javier de Ayllon hijo de Francisco Ayllon y de Ines Garcia vecinos de esta ciudad le ofrecieron a San Francisco Javier si salía a luz con felicidad Año de 1747”.
 
La pintura de exvotos del siglo XVIII constituye una manifestación de la religiosidad popular mediante la cual los fieles expresaban su agradecimiento a Dios, a la Virgen o a los santos por un favor recibido o por haber superado una situación difícil. El término ex voto, de origen latino, hace referencia al cumplimiento de una promesa realizada a una divinidad o a un ser sobrenatural en agradecimiento por ese favor. Estas pinturas dejaban constancia de la intervención divina en acontecimientos considerados extraordinarios o milagrosos y, al mismo tiempo, conservaban el recuerdo de la experiencia vivida. En los exvotos de carácter particular, esta función se articulaba mediante la combinación de texto e imagen: la inscripción identificaba a los protagonistas y relataba el suceso, mientras que la representación pictórica mostraba al beneficiario y, en ocasiones, a la divinidad o santo al que se había encomendado. Así, el exvoto hacía público el agradecimiento de la familia y contribuía a mantener y difundir la devoción hacia el santo intercesor.
 
Los exvotos relacionados con niños suelen representar nacimientos, enfermedades o accidentes y reflejan la preocupación de las familias por la protección y supervivencia de los más pequeños. Las elevadas tasas de mortalidad infantil en la España del siglo XVIII, unidas a los escasos recursos de la medicina infantil, generaban una profunda incertidumbre ante la enfermedad, el parto y la posibilidad de perder a un hijo. En este contexto, las familias recurrían con frecuencia a la protección religiosa y realizaban promesas para solicitar la sanación o supervivencia de sus seres queridos. La pintura permitía materializar posteriormente esa promesa y conservar el recuerdo del acontecimiento. Estos exvotos ofrecen además una valiosa aproximación a la sociedad de la época, pues las vestimentas, los objetos, las actitudes y los espacios representados aportan información sobre las formas de vida y las prácticas vinculadas a la infancia.
 
Este es precisamente el caso de este lienzo, dedicado a Francisco Javier de Ayllón y fechado en 1747. La inscripción señala que Francisco Ayllón e Inés García, vecinos de la ciudad, ofrecieron a su hijo Francisco Javier a san Francisco Javier, pidiendo que naciera felizmente. La expresión «si salía a luz con felicidad» debe entenderse como una referencia al nacimiento del niño y expresa el deseo de que este se produjera con bien y sin complicaciones. La obra recoge así el agradecimiento de una familia ante el nacimiento de su hijo, atribuido a la intercesión de san Francisco Javier.
 
El niño aparece representado de cuerpo entero, de pie y en posición frontal, ante un amplio cortinaje de color rojo carmesí. Viste un rico traje en tonos rojos, azules y blancos, ornamentado con puntillas y otros elementos decorativos. El rostro, de facciones delicadas, presenta grandes ojos de mirada atenta, boca pequeña y cabello corto. En la mano derecha sostiene un pequeño pájaro, probablemente un jilguero o cardelina, mientras que de la izquierda pende, mediante una cadena, una garra de tejón, utilizada tradicionalmente como amuleto protector.
 
La indumentaria está además cargada de dijes y objetos de carácter protector y devocional, entre los que se distinguen cruces, medallas y otros amuletos. Su presencia responde a las prácticas de protección infantil frente a la enfermedad, el mal de ojo y otros peligros. Las campanillas y cascabeles, frecuentes entre los objetos asociados a la infancia, se consideraban capaces de ahuyentar el mal mediante su tintineo, mientras que la garra de tejón poseía un carácter preservativo. Junto a estos elementos convivían otros de carácter devocional, como cruces, relicarios o pequeños evangelios. La propia indumentaria se convierte así en un espacio de protección simbólica en el que confluyen creencias y prácticas religiosas.
 
En el ángulo superior izquierdo aparece, a menor escala, san Francisco Javier, representado en un espacio diferenciado del ámbito terrenal ocupado por el niño. La diferencia de escala y su disposición elevada establecen una jerarquía entre ambos planos y subrayan su condición de intercesor. La composición reúne así el retrato individualizado del pequeño, los objetos vinculados a su protección y la presencia de la figura sagrada, elementos que permiten aproximarse tanto a las prácticas devocionales como a las formas de representación de la infancia del siglo XVIII.
 
Este tipo de representaciones proliferó tanto en España como en el mundo novohispano, formando parte de una tradición de religiosidad popular extendida por los territorios de la Monarquía Hispánica. En este contexto, resulta especialmente interesante la presencia del apellido Ayllón a ambos lados del Atlántico. Documentado en España, entre otros lugares, en Marchena y Soria, también aparece en distintos territorios americanos, como Perú y Cuba, desde la Edad Moderna. Esta presencia común resulta significativa en el contexto de la circulación de personas, familias y devociones entre España y el Nuevo Mundo.





Política de Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar el uso del sitio web y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias sobre la base de un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas).

Tenga en cuenta que, si acepta las cookies de terceros, deberá eliminarlas desde las opciones del navegador o desde el sistema ofrecido por el propio tercero.