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804. ESCUELA AUSTRIACA, PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIXRetrato del Karl Philipp, príncipe de Schwarzenberg (Viena, 1771 - Leipzig, 1820)

Óleo sobre lienzo. 29 x 24,9 cm.
En el reverso inscrito en el lienzo "Carl Furst v Schwarzenberg/ R. D. J el de Marschal", con firma: ¿"Sayer fact"? en el inferior derecho, y etiqueta adherida al marco inscrita a tinta: Retrato de ...... Romney".
Con marco en madera tallada y dorada.
 
Sobre un fondo gris azulado se representa el retrato de Karl Philipp, Príncipe de Schwarzenberg (Viena, 1771 - Leipzig, 1820), destacado diplomático y militar austriaco. Aparece de frente, con la mirada dirigida hacia la izquierda. Viste una túnica blanca con adornos dorados y porta tres bandas, una de ellas en rojo, blanco y rojo. Al cuello luce la insignia de la Orden del Toisón de Oro, y en el pecho dos condecoraciones, entre ellas la Orden Militar de María Teresa.
 
Karl Philipp de Schwarzenberg fue una de las figuras militares más relevantes de Austria durante las guerras napoleónicas. Inició su carrera en el ejército imperial a finales del siglo XVIII, destacándose rápidamente por su valentía y capacidad estratégica. Participó en diversas campañas contra Francia y obtuvo importantes ascensos, así como altas condecoraciones por sus méritos militares.
 
Entre 1810 y 1813 fue embajador de Austria en París, y en 1812 comandó las tropas austriacas durante la campaña de Rusia junto al ejército napoleónico. Tras el cambio de alianzas de Austria en 1813, fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas de la coalición antinapoleónica. Dirigió a los ejércitos aliados en la decisiva batalla de Leipzig, que marcó el inicio del fin del poder de Napoleón en Europa.
 
Reconocido por su papel en la victoria final de la coalición, Schwarzenberg recibió numerosos honores y cargos de prestigio. Falleció en 1820 en Leipzig, durante una visita conmemorativa del histórico triunfo obtenido siete años antes. 

Precio salida

1.000 €

804. ESCUELA AUSTRIACA, PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIXRetrato del Karl Philipp, príncipe de Schwarzenberg (Viena, 1771 - Leipzig, 1820)

Óleo sobre lienzo. 29 x 24,9 cm.
En el reverso inscrito en el lienzo "Carl Furst v Schwarzenberg/ R. D. J el de Marschal", con firma: ¿"Sayer fact"? en el inferior derecho, y etiqueta adherida al marco inscrita a tinta: Retrato de ...... Romney".
Con marco en madera tallada y dorada.
 
Sobre un fondo gris azulado se representa el retrato de Karl Philipp, Príncipe de Schwarzenberg (Viena, 1771 - Leipzig, 1820), destacado diplomático y militar austriaco. Aparece de frente, con la mirada dirigida hacia la izquierda. Viste una túnica blanca con adornos dorados y porta tres bandas, una de ellas en rojo, blanco y rojo. Al cuello luce la insignia de la Orden del Toisón de Oro, y en el pecho dos condecoraciones, entre ellas la Orden Militar de María Teresa.
 
Karl Philipp de Schwarzenberg fue una de las figuras militares más relevantes de Austria durante las guerras napoleónicas. Inició su carrera en el ejército imperial a finales del siglo XVIII, destacándose rápidamente por su valentía y capacidad estratégica. Participó en diversas campañas contra Francia y obtuvo importantes ascensos, así como altas condecoraciones por sus méritos militares.
 
Entre 1810 y 1813 fue embajador de Austria en París, y en 1812 comandó las tropas austriacas durante la campaña de Rusia junto al ejército napoleónico. Tras el cambio de alianzas de Austria en 1813, fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas de la coalición antinapoleónica. Dirigió a los ejércitos aliados en la decisiva batalla de Leipzig, que marcó el inicio del fin del poder de Napoleón en Europa.
 
Reconocido por su papel en la victoria final de la coalición, Schwarzenberg recibió numerosos honores y cargos de prestigio. Falleció en 1820 en Leipzig, durante una visita conmemorativa del histórico triunfo obtenido siete años antes. 

Precio salida: 1.000 €

806. ¿MARIANO RAMÓN SÁNCHEZ (Valencia, 1740 - Madrid, 1822)?Vista de Cartagena tomada desde el arrabal de Santa Lucía

Óleo sobre lienzo. 62,5 x 83 cm.
Inscrito en el ángulo inferior derecho: "Vista de Cartagena tomada desde el arrabal de St Lucia".
 
Desde el siglo XVIII, bajo el impulso de la monarquía borbónica y especialmente durante el reinado de Carlos III, Cartagena experimentó una profunda transformación urbana y defensiva. Fue designada capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo, lo que motivó la construcción y modernización de arsenales, murallas y castillos para reforzar su papel estratégico en la política naval española. En este contexto se desarrolló el Arsenal de Cartagena, junto a un amplio sistema de fortificaciones entre las que destaca el Castillo de la Concepción.
 
Esta obra representa una vista de Cartagena contemplada desde el arrabal de Santa Lucía, tradicional barrio ligado a las actividades pesqueras y marineras. La obra puede inscribirse dentro de la pintura de vistas urbanas y marítimas propia del interés ilustrado por documentar enclaves estratégicos, ya que ofrece una imagen del desarrollo urbano y militar de la ciudad.
 
Desde el punto de vista compositivo, la escena se organiza en tres planos bien diferenciados: en primer lugar, la franja costera con figuras y embarcaciones; en segundo término, el espacio portuario y sus edificaciones; y al fondo, el perfil montañoso coronado por construcciones defensivas, sobresaliendo el Castillo de la Concepción. Todo ello aparece bañado por un cielo nuboso, matizado por una delicada luz anaranjada propia del atardecer.

Precio salida

1.200 €

806. ¿MARIANO RAMÓN SÁNCHEZ (Valencia, 1740 - Madrid, 1822)?Vista de Cartagena tomada desde el arrabal de Santa Lucía

Óleo sobre lienzo. 62,5 x 83 cm.
Inscrito en el ángulo inferior derecho: "Vista de Cartagena tomada desde el arrabal de St Lucia".
 
Desde el siglo XVIII, bajo el impulso de la monarquía borbónica y especialmente durante el reinado de Carlos III, Cartagena experimentó una profunda transformación urbana y defensiva. Fue designada capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo, lo que motivó la construcción y modernización de arsenales, murallas y castillos para reforzar su papel estratégico en la política naval española. En este contexto se desarrolló el Arsenal de Cartagena, junto a un amplio sistema de fortificaciones entre las que destaca el Castillo de la Concepción.
 
Esta obra representa una vista de Cartagena contemplada desde el arrabal de Santa Lucía, tradicional barrio ligado a las actividades pesqueras y marineras. La obra puede inscribirse dentro de la pintura de vistas urbanas y marítimas propia del interés ilustrado por documentar enclaves estratégicos, ya que ofrece una imagen del desarrollo urbano y militar de la ciudad.
 
Desde el punto de vista compositivo, la escena se organiza en tres planos bien diferenciados: en primer lugar, la franja costera con figuras y embarcaciones; en segundo término, el espacio portuario y sus edificaciones; y al fondo, el perfil montañoso coronado por construcciones defensivas, sobresaliendo el Castillo de la Concepción. Todo ello aparece bañado por un cielo nuboso, matizado por una delicada luz anaranjada propia del atardecer.

Precio salida: 1.200 €

807. JOSÉ GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Sevilla, 1791- Madrid, 1865)Pareja de retratos de D. Antonio María Arias de Saavedra , VI Marqués de Moscoso y 14 Conde de Castellar y su mujer Dña. María de los Dolores Araoz y Arredondo

Dos óleos sobre lienzo. 206 x 103,5 cms, cada uno.
Firmados y fechados: “Por Jose Gutierrez en Sevilla año 1829” y “Por Josef Gutierrez. Sevilla, 1824”.
 
Inscritos:
 
““El Exmo Señor Dn. Antonio Maria Arias de Saavedra, albarado, Ramires de Arellano, Ramires de Cartagena, Neve Caro Tavera y Tello, marqués de Moscosso conde de Castellar, Señor de las villas del castellar de la Frontera y del viso de Alcor, Gentil Hombre de Camara de  S. M. con Egercicio Alfaque que mayor de Castilla, Alferes mayor perpetuo de Villaescusa de Haro. Regidor perpetuo y preminente de la ciudad de Carmona, patrono y pariente mayor de la RL. Divisa de Ntra Señora de la Piscina en la Socierra de Navarra, caballero Maestrante de la Real de Sevilla, y Comandante del Jer Escvadron voluntarios realistas de la misma ciudad DAD. &A. &A. De edad de 51 Años Año 1829”.
 
“La Exma Sra. DA. Maria de los Dolores Araoz y Arredondo 6A Marquesa del Moscosso, Condesa de Castellar Sra del Visso &A Condecorada con la banda de la Orden de Damas Nobles de la Reyna María Luisa de edad de 68 Ns. Hija de los Sres. Dn. José María Araoz y Cortés Cavº. Maestrante de la RL. de Sevilla y Dª Isabel Arredondo y Montijo en 1824”.
 
Bibliografía: 
Arias de Cossio, Ana María, José Gutierrez de la Vega. Pintor romántico sevillano, Madrid 1978, p. 38.
 

Precio salida

12.000 €

807. JOSÉ GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Sevilla, 1791- Madrid, 1865)Pareja de retratos de D. Antonio María Arias de Saavedra , VI Marqués de Moscoso y 14 Conde de Castellar y su mujer Dña. María de los Dolores Araoz y Arredondo

Dos óleos sobre lienzo. 206 x 103,5 cms, cada uno.
Firmados y fechados: “Por Jose Gutierrez en Sevilla año 1829” y “Por Josef Gutierrez. Sevilla, 1824”.
 
Inscritos:
 
““El Exmo Señor Dn. Antonio Maria Arias de Saavedra, albarado, Ramires de Arellano, Ramires de Cartagena, Neve Caro Tavera y Tello, marqués de Moscosso conde de Castellar, Señor de las villas del castellar de la Frontera y del viso de Alcor, Gentil Hombre de Camara de  S. M. con Egercicio Alfaque que mayor de Castilla, Alferes mayor perpetuo de Villaescusa de Haro. Regidor perpetuo y preminente de la ciudad de Carmona, patrono y pariente mayor de la RL. Divisa de Ntra Señora de la Piscina en la Socierra de Navarra, caballero Maestrante de la Real de Sevilla, y Comandante del Jer Escvadron voluntarios realistas de la misma ciudad DAD. &A. &A. De edad de 51 Años Año 1829”.
 
“La Exma Sra. DA. Maria de los Dolores Araoz y Arredondo 6A Marquesa del Moscosso, Condesa de Castellar Sra del Visso &A Condecorada con la banda de la Orden de Damas Nobles de la Reyna María Luisa de edad de 68 Ns. Hija de los Sres. Dn. José María Araoz y Cortés Cavº. Maestrante de la RL. de Sevilla y Dª Isabel Arredondo y Montijo en 1824”.
 
Bibliografía: 
Arias de Cossio, Ana María, José Gutierrez de la Vega. Pintor romántico sevillano, Madrid 1978, p. 38.
 

Precio salida: 12.000 €

808. VICENTE CASTELLÓ Y AMAT (1787-1860)Bodegón de fresas, naranjas, dulces, botellas y copas de vino sobre una mesa en un paisaje

Óleo sobre lienzo. 52,5 x 70 cm.
Firmado en el ángulo inferior derecho: "V. Castello".
 
Vicente Castelló y Amat, pintor nacido en Valencia en 1787, Vicente Castelló es considerado como uno de los discípulos más aventajados de Vicente López. Cultivó una amplia diversidad de géneros dentro de su producción pictórica, entre los que destacan el retrato, la pintura religiosa, el bodegón y la pintura de flores. Se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, donde obtuvo premios ya desde 1804, y posteriormente en 1807 y 1810.
 
Fue vocal de la Comisión de Monumentos Históricos de la Provincia de Valencia, teniente de pintura el 8 de febrero de 1835 y, finalmente, director de Pintura el 2 de diciembre de 1846. En 1859 fue nombrado director de la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Asimismo, fue socio de diversas instituciones culturales, como el Liceo Artístico de Valencia y el Ateneo Madrileño. Entre sus obras más destacadas se encuentran los cinco frescos de la nave principal de la iglesia del Salvador de Valencia. Trabajó también en numerosas parroquias, entre ellas las de Ledaña, Navajas, Albalat dels Taronjers, Tólor, Alcoy, Bocairent, la Vall d’Uixó y Jalón.
 
La obra que presentamos pone de relieve la relevancia del género del bodegón dentro de la producción artística de Vicente Castelló, conservada hasta ahora en una colección particular. Pintado probablemente, en la década 1825- 1850, periodo en el que el artista desarrolló una intensa actividad en este género.
 
Castelló realizó numerosos bodegones y fruteros, conservados actualmente en su mayoría en colecciones particulares, principalmente en Valencia y Madrid. Tal como señala Julio Cavestany en Floreros y bodegones en la pintura española, sus bodegones se caracterizan por estar bien compuestos, de brillante y entonado colorido, logrado mediante una pastosa pincelada que resalta las calidades de los modelos, apreciación que se percibe claramente en esta obra.
 
Sobre un fondo de paisaje se dispone una mesa cubierta por un mantel claro, sobre la que destaca una fuente con abundantes fresas. Junto a ellas aparecen otros elementos, como pan y una naranja cortada, que aportan variedad cromática a la obra. A la izquierda se sitúan varias botellas de vidrio y, en la zona central, unas copas resueltas mediante juegos de reflejos y transparencias. Al fondo, una cesta de mimbre llena de fresas completa la composición.

Precio salida

1.500 €

808. VICENTE CASTELLÓ Y AMAT (1787-1860)Bodegón de fresas, naranjas, dulces, botellas y copas de vino sobre una mesa en un paisaje

Óleo sobre lienzo. 52,5 x 70 cm.
Firmado en el ángulo inferior derecho: "V. Castello".
 
Vicente Castelló y Amat, pintor nacido en Valencia en 1787, Vicente Castelló es considerado como uno de los discípulos más aventajados de Vicente López. Cultivó una amplia diversidad de géneros dentro de su producción pictórica, entre los que destacan el retrato, la pintura religiosa, el bodegón y la pintura de flores. Se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, donde obtuvo premios ya desde 1804, y posteriormente en 1807 y 1810.
 
Fue vocal de la Comisión de Monumentos Históricos de la Provincia de Valencia, teniente de pintura el 8 de febrero de 1835 y, finalmente, director de Pintura el 2 de diciembre de 1846. En 1859 fue nombrado director de la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Asimismo, fue socio de diversas instituciones culturales, como el Liceo Artístico de Valencia y el Ateneo Madrileño. Entre sus obras más destacadas se encuentran los cinco frescos de la nave principal de la iglesia del Salvador de Valencia. Trabajó también en numerosas parroquias, entre ellas las de Ledaña, Navajas, Albalat dels Taronjers, Tólor, Alcoy, Bocairent, la Vall d’Uixó y Jalón.
 
La obra que presentamos pone de relieve la relevancia del género del bodegón dentro de la producción artística de Vicente Castelló, conservada hasta ahora en una colección particular. Pintado probablemente, en la década 1825- 1850, periodo en el que el artista desarrolló una intensa actividad en este género.
 
Castelló realizó numerosos bodegones y fruteros, conservados actualmente en su mayoría en colecciones particulares, principalmente en Valencia y Madrid. Tal como señala Julio Cavestany en Floreros y bodegones en la pintura española, sus bodegones se caracterizan por estar bien compuestos, de brillante y entonado colorido, logrado mediante una pastosa pincelada que resalta las calidades de los modelos, apreciación que se percibe claramente en esta obra.
 
Sobre un fondo de paisaje se dispone una mesa cubierta por un mantel claro, sobre la que destaca una fuente con abundantes fresas. Junto a ellas aparecen otros elementos, como pan y una naranja cortada, que aportan variedad cromática a la obra. A la izquierda se sitúan varias botellas de vidrio y, en la zona central, unas copas resueltas mediante juegos de reflejos y transparencias. Al fondo, una cesta de mimbre llena de fresas completa la composición.

Precio salida: 1.500 €

809. TALLER DE VICENTE LÓPEZ PORTAÑA (1772- 1850)Retrato de Francisco Tadeo Calomarde y Arría Hinojos y Rabadán (Villel, 1773 - Toulouse, 1842)H. 1832

Óleo sobre lienzo. 241 x 163 cm.
En el reverso inscrito en el lienzo: “Calomarde” y etiqueta en el bastidor de colección inscrita a tinta: “Conde de Corbul”
 
Procedencia:
Madrid, colección Torralba (1919).
Conde de Pozo Ancho del Rey.
Condes de Corbul.
Por herencia a los actuales propietarios.
 
Bibliografía:
Morales y Marín, J. L, Vicente López. Zaragoza, 1980, pág. 89, nº 168 y nº 170 (medidas erróneas)
Díez, José Luis, Vicente López y Portaña (1772-1850), pág. 125, P- 509, lám. 214.
 
Exposiciones:
Madrid, 1902, nº 436.
 
El presente lienzo constituye el único retrato de cuerpo entero conservado de Francisco Tadeo Calomarde, circunstancia que le otorga un valor excepcional tanto desde el punto de vista artístico como histórico. La obra ha permanecido ininterrumpidamente en la misma colección por herencia del conde de Corbul. En el catálogo de José Luis Díez se indicaba su inclusión en una subasta de Sotheby’s, Madrid; sin embargo, los propietarios confirmaron que la pintura fue retirada antes de celebrarse la venta. Asimismo, debe precisarse que la procedencia correcta es la colección de los condes de Corbul —y no la de los condes de Corbel, como también se había señalado—.
 
Desde el punto de vista formal, el cuadro destaca por su calidad pictórica, su ambición compositiva y su imponente formato, características que lo convierten en un magnífico ejemplo del llamado «retrato de aparato». Probablemente ejecutado hacia 1832, representa a Calomarde con uniforme de secretario de Estado, de cuerpo entero, en un interior palaciego, apoyado sobre una mesa cubierta con tapete de seda roja. Sobre ella descansan libros, documentos y un tintero, elementos que aluden explícitamente a su actividad como jurista y ministro. La disposición escenográfica, el rico cromatismo y la cuidada representación de las texturas subrayan su rango y autoridad. Su habilidad política, su capacidad de intriga, se traducen en un rictus de cierto cinismo, no carente de simpatía, visible en la viva mirada que dirige al espectador.
 
El retratado luce destacadas condecoraciones que refuerzan su posición institucional y su proximidad a la Corona: la insignia de la Orden de Isabel la Católica, la de la Orden de San Hermenegildo, la orden portuguesa de Cristo, el Toisón de Oro y la cruz y banda de la Orden de Carlos III, máximas distinciones del reino.
 
Francisco Tadeo Calomarde (Villel, Teruel, 1773 - Toulouse, 1842) fue una de las figuras políticas más influyentes y controvertidas del reinado de Fernando VII. Ennoblecido como duque de Santa Isabel en el Reino de las Dos Sicilias, se formó en Zaragoza, donde estudió Filosofía y Leyes en la Universidad y obtuvo el título de abogado en la Audiencia de Aragón. Posteriormente se trasladó a Madrid para medrar en la corte, iniciando su ascenso tras su matrimonio, en 1808, con una hija de Antonio Beltrán, médico de Manuel Godoy. Tras la caída de Godoy desarrolló una intensa actividad política y, ya en el contexto del absolutismo fernandino, desempeñó un papel clave como ministro de Gracia y Justicia durante la llamada Década Ominosa (1823-1833). Fue académico de honor de la zaragozana Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis desde el 26 de abril de 1828, además de caballero del Toisón de Oro (1829), caballero gran cruz de la Orden de Carlos III (1809) y caballero de la Legión de Honor.
 
Firme defensor del absolutismo y figura central de la reacción antiliberal, en 1832 participó activamente en las maniobras políticas vinculadas a la cuestión sucesoria que desembocarían en el conflicto carlista. Su influencia en los círculos de poder fue tan notable como polémica, convirtiéndose en símbolo del inmovilismo político del final del reinado de Fernando VII. Tras la muerte del monarca y la consolidación del régimen liberal, se exilió en París y Roma, falleciendo finalmente en Toulouse en 1842, donde dedicó sus últimos años a ayudar a emigrados políticos.
 
En septiembre de 1832, en plena agonía del rey, se produjo uno de los episodios más significativos de la historia cortesana española. Calomarde, contrario a la sucesión femenina, consiguió que el monarca firmara un documento que restauraba la Ley Sálica, anulando la Pragmática Sanción que permitía reinar a su hija Isabel y favoreciendo los derechos de su hermano, Carlos María Isidro de Borbón. Informada de la situación, la infanta Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias intervino personalmente y logró que el rey firmara un nuevo decreto que restituía los derechos sucesorios de Isabel. Cuando el ministro acudió con intención de revertir la decisión, tuvo lugar el célebre incidente en el que la infanta le abofeteó, episodio del que surgiría la famosa expresión “manos blancas no ofenden” y la infanta replicó con ironía: “pero hacen daño”. Sea exacta o no la literalidad del diálogo transmitido por la tradición, el suceso simboliza la extraordinaria tensión política de aquellos días y anticipa la fractura que, tras la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833, desembocaría en la Primera Guerra Carlista. Conviene recordar que la expresión ya existía en el siglo XVII: en 1640, Pedro Calderón de la Barca tituló una de sus comedias “Manos blancas no ofenden”. Sin embargo, fue el episodio palaciego el que la fijó en el imaginario histórico del convulso final del reinado de Fernando VII.
 
Este retrato no solo es, por tanto, una obra de gran calidad artística, sino también un documento histórico de primer orden: una imagen monumental destinada a perpetuar la memoria de uno de los principales artífices del absolutismo español en su momento de mayor poder. Es, además, el único retrato de cuerpo entero conocido de Calomarde.
 
Otros retratos de medio cuerpo del ministro se conservan en el Museo Nacional del Prado (n.º de inventario N 3416), actualmente depositado en la Real Academia de la Historia; otro en el Museo de Zaragoza (n.º de inventario 10087); y un tercero en la antigua colección Rodríguez Bauzá.

Precio salida

18.000 €

809. TALLER DE VICENTE LÓPEZ PORTAÑA (1772- 1850)Retrato de Francisco Tadeo Calomarde y Arría Hinojos y Rabadán (Villel, 1773 - Toulouse, 1842)H. 1832

Óleo sobre lienzo. 241 x 163 cm.
En el reverso inscrito en el lienzo: “Calomarde” y etiqueta en el bastidor de colección inscrita a tinta: “Conde de Corbul”
 
Procedencia:
Madrid, colección Torralba (1919).
Conde de Pozo Ancho del Rey.
Condes de Corbul.
Por herencia a los actuales propietarios.
 
Bibliografía:
Morales y Marín, J. L, Vicente López. Zaragoza, 1980, pág. 89, nº 168 y nº 170 (medidas erróneas)
Díez, José Luis, Vicente López y Portaña (1772-1850), pág. 125, P- 509, lám. 214.
 
Exposiciones:
Madrid, 1902, nº 436.
 
El presente lienzo constituye el único retrato de cuerpo entero conservado de Francisco Tadeo Calomarde, circunstancia que le otorga un valor excepcional tanto desde el punto de vista artístico como histórico. La obra ha permanecido ininterrumpidamente en la misma colección por herencia del conde de Corbul. En el catálogo de José Luis Díez se indicaba su inclusión en una subasta de Sotheby’s, Madrid; sin embargo, los propietarios confirmaron que la pintura fue retirada antes de celebrarse la venta. Asimismo, debe precisarse que la procedencia correcta es la colección de los condes de Corbul —y no la de los condes de Corbel, como también se había señalado—.
 
Desde el punto de vista formal, el cuadro destaca por su calidad pictórica, su ambición compositiva y su imponente formato, características que lo convierten en un magnífico ejemplo del llamado «retrato de aparato». Probablemente ejecutado hacia 1832, representa a Calomarde con uniforme de secretario de Estado, de cuerpo entero, en un interior palaciego, apoyado sobre una mesa cubierta con tapete de seda roja. Sobre ella descansan libros, documentos y un tintero, elementos que aluden explícitamente a su actividad como jurista y ministro. La disposición escenográfica, el rico cromatismo y la cuidada representación de las texturas subrayan su rango y autoridad. Su habilidad política, su capacidad de intriga, se traducen en un rictus de cierto cinismo, no carente de simpatía, visible en la viva mirada que dirige al espectador.
 
El retratado luce destacadas condecoraciones que refuerzan su posición institucional y su proximidad a la Corona: la insignia de la Orden de Isabel la Católica, la de la Orden de San Hermenegildo, la orden portuguesa de Cristo, el Toisón de Oro y la cruz y banda de la Orden de Carlos III, máximas distinciones del reino.
 
Francisco Tadeo Calomarde (Villel, Teruel, 1773 - Toulouse, 1842) fue una de las figuras políticas más influyentes y controvertidas del reinado de Fernando VII. Ennoblecido como duque de Santa Isabel en el Reino de las Dos Sicilias, se formó en Zaragoza, donde estudió Filosofía y Leyes en la Universidad y obtuvo el título de abogado en la Audiencia de Aragón. Posteriormente se trasladó a Madrid para medrar en la corte, iniciando su ascenso tras su matrimonio, en 1808, con una hija de Antonio Beltrán, médico de Manuel Godoy. Tras la caída de Godoy desarrolló una intensa actividad política y, ya en el contexto del absolutismo fernandino, desempeñó un papel clave como ministro de Gracia y Justicia durante la llamada Década Ominosa (1823-1833). Fue académico de honor de la zaragozana Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis desde el 26 de abril de 1828, además de caballero del Toisón de Oro (1829), caballero gran cruz de la Orden de Carlos III (1809) y caballero de la Legión de Honor.
 
Firme defensor del absolutismo y figura central de la reacción antiliberal, en 1832 participó activamente en las maniobras políticas vinculadas a la cuestión sucesoria que desembocarían en el conflicto carlista. Su influencia en los círculos de poder fue tan notable como polémica, convirtiéndose en símbolo del inmovilismo político del final del reinado de Fernando VII. Tras la muerte del monarca y la consolidación del régimen liberal, se exilió en París y Roma, falleciendo finalmente en Toulouse en 1842, donde dedicó sus últimos años a ayudar a emigrados políticos.
 
En septiembre de 1832, en plena agonía del rey, se produjo uno de los episodios más significativos de la historia cortesana española. Calomarde, contrario a la sucesión femenina, consiguió que el monarca firmara un documento que restauraba la Ley Sálica, anulando la Pragmática Sanción que permitía reinar a su hija Isabel y favoreciendo los derechos de su hermano, Carlos María Isidro de Borbón. Informada de la situación, la infanta Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias intervino personalmente y logró que el rey firmara un nuevo decreto que restituía los derechos sucesorios de Isabel. Cuando el ministro acudió con intención de revertir la decisión, tuvo lugar el célebre incidente en el que la infanta le abofeteó, episodio del que surgiría la famosa expresión “manos blancas no ofenden” y la infanta replicó con ironía: “pero hacen daño”. Sea exacta o no la literalidad del diálogo transmitido por la tradición, el suceso simboliza la extraordinaria tensión política de aquellos días y anticipa la fractura que, tras la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833, desembocaría en la Primera Guerra Carlista. Conviene recordar que la expresión ya existía en el siglo XVII: en 1640, Pedro Calderón de la Barca tituló una de sus comedias “Manos blancas no ofenden”. Sin embargo, fue el episodio palaciego el que la fijó en el imaginario histórico del convulso final del reinado de Fernando VII.
 
Este retrato no solo es, por tanto, una obra de gran calidad artística, sino también un documento histórico de primer orden: una imagen monumental destinada a perpetuar la memoria de uno de los principales artífices del absolutismo español en su momento de mayor poder. Es, además, el único retrato de cuerpo entero conocido de Calomarde.
 
Otros retratos de medio cuerpo del ministro se conservan en el Museo Nacional del Prado (n.º de inventario N 3416), actualmente depositado en la Real Academia de la Historia; otro en el Museo de Zaragoza (n.º de inventario 10087); y un tercero en la antigua colección Rodríguez Bauzá.

Precio salida: 18.000 €

812. LUIS ÁLVAREZ CATALÁ (Madrid, 1836-1901)El concierto de piano

Óleo sobre lienzo
87 x 53 cm
Firmado, fechado y localizado áng. inf. der.: L. Alvarez/ROMA 1887
 
Formado en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid y discípulo de Federico de Madrazo, Luis Álvarez Catalá completó su formación en Roma, donde residió durante largo tiempo y orientó su producción hacia la pintura de historia y las escenas de evocación dieciochesca. Cultivó asimismo el costumbrismo asturiano —Filandón (1875)— y destacó con composiciones históricas como El sueño de Calpurnia, Isabel la Católica en la cartuja de Miraflores o La silla de Felipe II en El Escorial.
Entre 1898 y 1901 desempeñó la dirección del Museo Nacional del Prado, etapa en la que impulsó la publicación de un nuevo catálogo, la incorporación de relevantes legados y la conmemoración del tercer centenario del nacimiento de Diego Velázquez, con la reorganización de sus obras y la instalación de su estatua frente a la denominada puerta de Velázquez
Nuestra obra localizada en Roma representa una escena de interior refinado y elegante, ambientada en un lujoso salón de estilo rococó. Destaca por su minucioso detallismo, la riqueza ornamental y la cuidada ambientación histórica.
En primer plano, un hombre mayor, elegantemente vestido con casaca verde satinada, medias claras y zapatos de hebilla, se encuentra sentado frente a un clavecín ricamente decorado en tonos turquesa y dorado. Está interpretando una pieza musical, concentrado en la partitura abierta sobre el atril. Su postura inclinada hacia el teclado transmite dedicación y solemnidad.
A su lado izquierdo, una joven vestida con un delicado traje blanco de telas vaporosas y encajes sostiene una partitura en la mano. Su actitud es más relajada y ligeramente ensimismada, como si escuchara la música con una mezcla de melancolía y distracción. Está sentada en un sillón dorado profusamente ornamentado, que armoniza con el resto del mobiliario.
Detrás de ambos, un caballero de porte distinguido, vestido con chaqueta oscura y chaleco azul, observa la escena con gesto atento. Su posición sugiere que podría ser el anfitrión o un acompañante interesado en la interpretación y en la dama.
El entorno es suntuoso: paredes decoradas con grandes marcos dorados, una pintura al fondo apenas visible, mobiliario tallado con abundante pan de oro y un exuberante arreglo floral rosado que aporta frescura y color. La alfombra oriental en tonos verdes y rojizos añade profundidad y textura al espacio.
La luz es cálida y envolvente, resaltando las superficies doradas y los tejidos, y creando un ambiente íntimo y refinado. La escena transmite una atmósfera de cultura, ocio aristocrático y sensibilidad artística, típica de las representaciones historicistas del siglo XIX que recrean ambientes del siglo XVIII.
En conjunto, la obra muestra el virtuosismo técnico del pintor, la elegancia decorativa y una narrativa sutil centrada en la música como elemento de reunión social y expresión emocional. 

Precio salida

7.000 €

812. LUIS ÁLVAREZ CATALÁ (Madrid, 1836-1901)El concierto de piano

Óleo sobre lienzo
87 x 53 cm
Firmado, fechado y localizado áng. inf. der.: L. Alvarez/ROMA 1887
 
Formado en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid y discípulo de Federico de Madrazo, Luis Álvarez Catalá completó su formación en Roma, donde residió durante largo tiempo y orientó su producción hacia la pintura de historia y las escenas de evocación dieciochesca. Cultivó asimismo el costumbrismo asturiano —Filandón (1875)— y destacó con composiciones históricas como El sueño de Calpurnia, Isabel la Católica en la cartuja de Miraflores o La silla de Felipe II en El Escorial.
Entre 1898 y 1901 desempeñó la dirección del Museo Nacional del Prado, etapa en la que impulsó la publicación de un nuevo catálogo, la incorporación de relevantes legados y la conmemoración del tercer centenario del nacimiento de Diego Velázquez, con la reorganización de sus obras y la instalación de su estatua frente a la denominada puerta de Velázquez
Nuestra obra localizada en Roma representa una escena de interior refinado y elegante, ambientada en un lujoso salón de estilo rococó. Destaca por su minucioso detallismo, la riqueza ornamental y la cuidada ambientación histórica.
En primer plano, un hombre mayor, elegantemente vestido con casaca verde satinada, medias claras y zapatos de hebilla, se encuentra sentado frente a un clavecín ricamente decorado en tonos turquesa y dorado. Está interpretando una pieza musical, concentrado en la partitura abierta sobre el atril. Su postura inclinada hacia el teclado transmite dedicación y solemnidad.
A su lado izquierdo, una joven vestida con un delicado traje blanco de telas vaporosas y encajes sostiene una partitura en la mano. Su actitud es más relajada y ligeramente ensimismada, como si escuchara la música con una mezcla de melancolía y distracción. Está sentada en un sillón dorado profusamente ornamentado, que armoniza con el resto del mobiliario.
Detrás de ambos, un caballero de porte distinguido, vestido con chaqueta oscura y chaleco azul, observa la escena con gesto atento. Su posición sugiere que podría ser el anfitrión o un acompañante interesado en la interpretación y en la dama.
El entorno es suntuoso: paredes decoradas con grandes marcos dorados, una pintura al fondo apenas visible, mobiliario tallado con abundante pan de oro y un exuberante arreglo floral rosado que aporta frescura y color. La alfombra oriental en tonos verdes y rojizos añade profundidad y textura al espacio.
La luz es cálida y envolvente, resaltando las superficies doradas y los tejidos, y creando un ambiente íntimo y refinado. La escena transmite una atmósfera de cultura, ocio aristocrático y sensibilidad artística, típica de las representaciones historicistas del siglo XIX que recrean ambientes del siglo XVIII.
En conjunto, la obra muestra el virtuosismo técnico del pintor, la elegancia decorativa y una narrativa sutil centrada en la música como elemento de reunión social y expresión emocional. 

Precio salida: 7.000 €

813. DARÍO DE REGOYOS (Asturias, 1857-Barcelona, 1913)Interior de Catedral, crucero y púlpito; Sillería de un coro, 1891

Acuarela sobre papel
165 x 115 mm (2)
Firmados áng. inf.der. e izq.: Regoyos
 
Interior de Catedral, crucero y púlpito
 
En el mes de julio de 1891, cuando Regoyos residía en San Sebastián en el nº 1 de la calle Hernani, inició un viaje artístico por Galicia, la región que el llamaba la Bretaña española.  Allí llevó a cabo esta importante acuarela, en la que recoge una vista parcial del Altar Mayor de la Catedral de Santiago de Compostela en la que uno de sus púlpitos está en el centro de la imagen, documento que testimonia como era el interior de dicha catedral en esos años.
 
 
Juan San Nicolás

Sillería de un coro 

En el mes de julio de 1891, cuando Regoyos residía en San Sebastián en el nº 1 de la calle Hernani, inició un viaje artístico que finalizó en Galicía.  Durante él llevó a cabo esta acuarela, en la que recoge una vista parcial de una Sillería de un Coro, en la que se puede ver en el centro un Facistol o Atril con su libro de canto. No ha sido posible localizar el templo al que corresponde, sí se ha comprobado que no pertenece a ninguna Catedral. Por la altura del coro, se cree puede corresponder a un Monasterio, Convento o Iglesia que pudo visitar durante este viaje
 
Juan San Nicolás
 
Agradecemos al experto, Juan San Nicolás, su inestimable ayuda en la catalogación y el texto que acompaña  a cada una de las acuarelas. Ambas serán incluidas en la ampliación del Catálogo Razonado que se está desarrollando.

Precio salida

900 €

813. DARÍO DE REGOYOS (Asturias, 1857-Barcelona, 1913)Interior de Catedral, crucero y púlpito; Sillería de un coro, 1891

Acuarela sobre papel
165 x 115 mm (2)
Firmados áng. inf.der. e izq.: Regoyos
 
Interior de Catedral, crucero y púlpito
 
En el mes de julio de 1891, cuando Regoyos residía en San Sebastián en el nº 1 de la calle Hernani, inició un viaje artístico por Galicia, la región que el llamaba la Bretaña española.  Allí llevó a cabo esta importante acuarela, en la que recoge una vista parcial del Altar Mayor de la Catedral de Santiago de Compostela en la que uno de sus púlpitos está en el centro de la imagen, documento que testimonia como era el interior de dicha catedral en esos años.
 
 
Juan San Nicolás

Sillería de un coro 

En el mes de julio de 1891, cuando Regoyos residía en San Sebastián en el nº 1 de la calle Hernani, inició un viaje artístico que finalizó en Galicía.  Durante él llevó a cabo esta acuarela, en la que recoge una vista parcial de una Sillería de un Coro, en la que se puede ver en el centro un Facistol o Atril con su libro de canto. No ha sido posible localizar el templo al que corresponde, sí se ha comprobado que no pertenece a ninguna Catedral. Por la altura del coro, se cree puede corresponder a un Monasterio, Convento o Iglesia que pudo visitar durante este viaje
 
Juan San Nicolás
 
Agradecemos al experto, Juan San Nicolás, su inestimable ayuda en la catalogación y el texto que acompaña  a cada una de las acuarelas. Ambas serán incluidas en la ampliación del Catálogo Razonado que se está desarrollando.

Precio salida: 900 €

846. JOAQUIN MIR Y TRINXET (Barcelona, 1873-Villanueva y Geltrú, Barcelona, 1940)Les oques de Can Lladó", Mollet, 1915

Óleo sobre lienzo
74 x 93 cm
Firmado áng. inf. der.: J. Mir
Etiqueta de la Sala Parés y antigua con título y fecha en el reverso.
 
Joaquín Mir estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge (La Llotja) de Barcelona y completó su formación en el taller del pintor Lluís Graner. En 1893 fundó la Colla del Safrà y participó en 1896 en la III Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas con las obras La huerta del rector y El vendedor de naranjas.
Desde 1897 frecuentó el café Els Quatre Gats, centro del modernismo barcelonés, y participó en las Exposiciones de Bellas Artes de Barcelona de 1894, 1896 y 1898. En 1899 obtuvo una segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. Tras ello se trasladó a la capital con la intención de obtener una pensión para Roma; al no conseguirla, viajó con Santiago Rusiñol a Mallorca. Las obras realizadas en ese periodo se expusieron en 1901 en la Sala Parés de Barcelona.
Hacia 1914-1915, Mir residía y trabajaba en Mollet del Vallès, donde pintó Les oques de Can Lladó. La obra corresponde a su etapa de madurez, caracterizada por una sólida construcción del paisaje y una técnica plenamente consolidada.
 
“Joaquín Mir no se propuso, desde un principio, pintar el aire, ni retener los fenómenos de la luz, ni fijar las sorpresas infinitas del color de las cosas que están en el aire. No se propuso nada. Pintó, sencillamente, sus personales sensaciones del color y la luz. Y como esa sensación no podía contenerse en líneas precisas ni se ajustaba a gradaciones de tono, se entregó enteramente, con un impulso bárbaro de juventud, a crear un mundo deslumbrante”
(La Vanguardia, 1934 con motivo de la Exposición de 1934 en la Sala Parés).
 
“El máximo representante-quizás-del paisajismo español moderno”
(El crítico de La Gaceta del Norte).
 

Precio salida

16.000 €

846. JOAQUIN MIR Y TRINXET (Barcelona, 1873-Villanueva y Geltrú, Barcelona, 1940)Les oques de Can Lladó", Mollet, 1915

Óleo sobre lienzo
74 x 93 cm
Firmado áng. inf. der.: J. Mir
Etiqueta de la Sala Parés y antigua con título y fecha en el reverso.
 
Joaquín Mir estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge (La Llotja) de Barcelona y completó su formación en el taller del pintor Lluís Graner. En 1893 fundó la Colla del Safrà y participó en 1896 en la III Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas con las obras La huerta del rector y El vendedor de naranjas.
Desde 1897 frecuentó el café Els Quatre Gats, centro del modernismo barcelonés, y participó en las Exposiciones de Bellas Artes de Barcelona de 1894, 1896 y 1898. En 1899 obtuvo una segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. Tras ello se trasladó a la capital con la intención de obtener una pensión para Roma; al no conseguirla, viajó con Santiago Rusiñol a Mallorca. Las obras realizadas en ese periodo se expusieron en 1901 en la Sala Parés de Barcelona.
Hacia 1914-1915, Mir residía y trabajaba en Mollet del Vallès, donde pintó Les oques de Can Lladó. La obra corresponde a su etapa de madurez, caracterizada por una sólida construcción del paisaje y una técnica plenamente consolidada.
 
“Joaquín Mir no se propuso, desde un principio, pintar el aire, ni retener los fenómenos de la luz, ni fijar las sorpresas infinitas del color de las cosas que están en el aire. No se propuso nada. Pintó, sencillamente, sus personales sensaciones del color y la luz. Y como esa sensación no podía contenerse en líneas precisas ni se ajustaba a gradaciones de tono, se entregó enteramente, con un impulso bárbaro de juventud, a crear un mundo deslumbrante”
(La Vanguardia, 1934 con motivo de la Exposición de 1934 en la Sala Parés).
 
“El máximo representante-quizás-del paisajismo español moderno”
(El crítico de La Gaceta del Norte).
 

Precio salida: 16.000 €

847. FABIÁN DE LA ROSA CUETO (San Fernando de Paco, Manila, Filipinas 1869 - Quiapo 1937)Retrato de Clotilde Trelles, 1897

Óleo sobre tabla
33 x 23,5 cm
Firmado y fechado áng. inf. der.: F. de la Rosa/1897
 
PROCEDENCIA:
Famila de Clotilde Trelles hasta 2020.
Colección particular.
 
Fabián de la Rosa nació en Manila y fue sobrino del pintor Simón Flores, con quien se formó inicialmente. Desde joven mostró inclinación por la pintura.
Ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Manila y posteriormente en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado, donde estudió bajo la dirección del pintor español Agustín Sáez. En 1896 abandonó la Escuela. En 1898 obtuvo una beca para continuar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque no pudo trasladarse debido al estallido de la revolución filipina.
En 1900 contrajo matrimonio con Gorgonia Tolentino, tía del pintor Fernando Amorsolo. Posteriormente viajó a Europa y se estableció en Madrid para continuar su formación artística.
A su regreso a Filipinas desarrolló una activa labor como pintor y docente. Fue profesor en la Escuela de Bellas Artes y más tarde desempeñó cargos directivos en dicha institución
Nuestro retrato pertenece a la primera etapa del pintor pintado en Filipinas en 1897.
De medio cuerpo representa a una joven, Clotilde Trelles, elegantemente ataviada con blusa blanca de mangas abullonadas y mantón rojo adornado con pompones negros, destacando sobre un fondo verde neutro. La figura, ligeramente girada, dirige su mirada hacia la izquierda con expresión serena y refinada. El intenso contraste entre el rojo vibrante del mantón con madroños negros y la sobriedad del fondo refuerza la presencia escultórica de la modelo y evidencia el dominio cromático del artista así como su maestría en el dibujo y en el estudio del natural, propios de la enseñanza académica del momento.

Precio salida

7.000 €

847. FABIÁN DE LA ROSA CUETO (San Fernando de Paco, Manila, Filipinas 1869 - Quiapo 1937)Retrato de Clotilde Trelles, 1897

Óleo sobre tabla
33 x 23,5 cm
Firmado y fechado áng. inf. der.: F. de la Rosa/1897
 
PROCEDENCIA:
Famila de Clotilde Trelles hasta 2020.
Colección particular.
 
Fabián de la Rosa nació en Manila y fue sobrino del pintor Simón Flores, con quien se formó inicialmente. Desde joven mostró inclinación por la pintura.
Ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Manila y posteriormente en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado, donde estudió bajo la dirección del pintor español Agustín Sáez. En 1896 abandonó la Escuela. En 1898 obtuvo una beca para continuar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque no pudo trasladarse debido al estallido de la revolución filipina.
En 1900 contrajo matrimonio con Gorgonia Tolentino, tía del pintor Fernando Amorsolo. Posteriormente viajó a Europa y se estableció en Madrid para continuar su formación artística.
A su regreso a Filipinas desarrolló una activa labor como pintor y docente. Fue profesor en la Escuela de Bellas Artes y más tarde desempeñó cargos directivos en dicha institución
Nuestro retrato pertenece a la primera etapa del pintor pintado en Filipinas en 1897.
De medio cuerpo representa a una joven, Clotilde Trelles, elegantemente ataviada con blusa blanca de mangas abullonadas y mantón rojo adornado con pompones negros, destacando sobre un fondo verde neutro. La figura, ligeramente girada, dirige su mirada hacia la izquierda con expresión serena y refinada. El intenso contraste entre el rojo vibrante del mantón con madroños negros y la sobriedad del fondo refuerza la presencia escultórica de la modelo y evidencia el dominio cromático del artista así como su maestría en el dibujo y en el estudio del natural, propios de la enseñanza académica del momento.

Precio salida: 7.000 €

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