Precio salida
28.000 €
Descripción del lote
ATRIBUIDO A MIGUEL CABRERA (Oaxaca, 1695 - Ciudad de México, 1768)
Virgen de Guadalupe
h. 1752
Óleo sobre lienzo. 187 x 107 cm; 209 x 133 cm (con marco).
PROCEDENCIA:
Colección particular, Sur de España.
Sobre un fondo lechoso que simula nubes se recorta la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. La Virgen aparece en posición frontal, ligeramente girada hacia la izquierda, con la cabeza inclinada y las manos juntas en actitud orante o intercesora. Las piernas, apenas visibles bajo la túnica, presentan un leve contraposto. Santa María, de piel ligeramente morena y cabellera oscura, luce una corona radiada y cubre su cabeza con un majestuoso manto azul sembrado de estrellas doradas. Viste una túnica rosada, decorada con suntuosos bordados de motivos vegetales. La figura está rodeada por una mandorla de brillantes rayos de luz, cuya silueta evoca las sierras de México, y se dispone sobre una media luna sostenida por un ángel.
Según la tradición, la imagen de la Virgen quedó milagrosamente impresa en la tilma del indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac, dando origen a una representación iconográfica que sería ampliamente seguida por los pintores novohispanos. La devoción a Nuestra Señora de Guadalupe no dejó de crecer y, en 1754, la imagen recibió el reconocimiento de la Santa Sede como Patrona de Nueva España, durante el pontificado de Benedicto XIV y el reinado de Fernando VI.
En 1751, Miguel Cabrera participó, junto a varios de los más insignes pintores novohispanos de mediados del siglo XVIII, en el examen directo del sagrado ayate de la Virgen. A partir de esta experiencia, Cabrera publicó Maravilla americana, y conjunto de raras maravillas, observadas con la dirección de las Reglas de el Arte de la pintura en la prodigiosa imagen de Nuestra Sra. de Guadalupe de México, donde recogió sus observaciones sobre la materialidad de la imagen. Asimismo, realizó un calco en papel aceitado, tomado directamente del Sagrado Original, que le permitió disponer del dibujo para trasladarlo a sus propias representaciones de la Virgen de Guadalupe.
Si bien Miguel Cabrera incorporó en algunas de sus imágenes de Guadalupe un pequeño ocho a modo de sello o marca distintiva, este elemento no aparece en el presente lienzo. La decoración de la túnica rosada, con sus suntuosos bordados de motivos vegetales, presenta, sin embargo, semejanzas, aunque con mínimas variaciones, con la Virgen de Guadalupe conservada en el Museo de América y firmada por Miguel Cabrera, h. 1763.
La obra procede de una importante colección particular del sur de España, donde, según la tradición, se reunieron diversas obras de Miguel Cabrera. Por sus características formales y técnicas, se ha planteado la posibilidad de relacionarla con la serie dedicada a la vida de la Virgen que se conserva en el Museo de América, firmada y fechada por Cabrera en 1751. De este conjunto se conservan actualmente once lienzos, aunque pudo estar originalmente formado por un número mayor de pinturas.
Entre los aspectos técnicos que permiten establecer esta relación destaca la presencia de una costura que une dos piezas de tela, visible también en otras obras de la serie, como la Presentación en el Templo. Resulta igualmente significativa la coincidencia en la altura, 187 cm, aunque existe una mínima variación en el ancho, que podría explicarse por las características de la composición y de la iconografía representada.
Existe otra serie dedicada a la vida de la Virgen, atribuida a Miguel Cabrera y su taller, para la iglesia del antiguo convento de Nuestra Señora de la Paz, en Sevilla, que fue publicada por Lázaro Gila. En dicho ciclo se incorpora también una representación de la Virgen de Guadalupe. Este hecho constituye un precedente de interés para la hipótesis aquí planteada, pues demuestra que Miguel Cabrera recurrió igualmente a esta advocación mariana dentro de un ciclo dedicado a la vida de la Virgen.
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