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VENDIDO
1225. VICENTE RODES I ARIES (Alicante,1791 -Barcelona,1858)Retrato de caballero con dijero inglés llave y reloj y sello.

Óleo sobre lienzo. 90 x 67,5 cm. Destacado pintor neoclásico, tras recibir su formación inicial en la Escuela de Dibujo del Real Consulado de Mar y Tierra, entra en la Academia de san Carlos de Valencia, cuyo director era Vicente López. En 1820 viaja a Barcelona para retratar al Conde de Santa Clara, y gracias a este trabajo consigue abundantes retratos tanto para la alta burguesía como para la aristocracia catalana, convirtiéndose con el tiempo en el retratista de la sociedad catalana y llegando a ser director de la Escuela de la Llotja. Fernando VII solicitó un retrato de su mano, que las crónicas del momento alabaron, “conservándose de esa visita en el Palacio Real la preciosa apuntación de pastel, verdadera maravilla del color, corrección y de parecido”; retrató además a personalidades como el General Castaños, el Conde de España, la Duquesa de Fernán Núñez o el escultor Damiá Campeny. La obra que presentamos, algún joven aristócrata cuyo nombre desconocemos, es una muestra de la calidad de sus retratos, no en vano fue calificado por el reconocido crítico Gaya Nuño como “especie de ingres levantino, concienzudo y correcto”. Con un dijero inglés con llave, reloj y sello, en su mano izquierda un libro y en la derecha un pañuelo, la figura de tres cuartos se alza sobre un fondo neutro con cortinaje. Lo interesante, presentado con evidente dominio tanto del dibujo como del color, no es sólo la apariencia física, sino el orgullo que muestra el retratado, con mirada por encima del espectador.

Precio salida

3.000 €

VENDIDO

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1225. VICENTE RODES I ARIES (Alicante,1791 -Barcelona,1858)Retrato de caballero con dijero inglés llave y reloj y sello.

Óleo sobre lienzo. 90 x 67,5 cm. Destacado pintor neoclásico, tras recibir su formación inicial en la Escuela de Dibujo del Real Consulado de Mar y Tierra, entra en la Academia de san Carlos de Valencia, cuyo director era Vicente López. En 1820 viaja a Barcelona para retratar al Conde de Santa Clara, y gracias a este trabajo consigue abundantes retratos tanto para la alta burguesía como para la aristocracia catalana, convirtiéndose con el tiempo en el retratista de la sociedad catalana y llegando a ser director de la Escuela de la Llotja. Fernando VII solicitó un retrato de su mano, que las crónicas del momento alabaron, “conservándose de esa visita en el Palacio Real la preciosa apuntación de pastel, verdadera maravilla del color, corrección y de parecido”; retrató además a personalidades como el General Castaños, el Conde de España, la Duquesa de Fernán Núñez o el escultor Damiá Campeny. La obra que presentamos, algún joven aristócrata cuyo nombre desconocemos, es una muestra de la calidad de sus retratos, no en vano fue calificado por el reconocido crítico Gaya Nuño como “especie de ingres levantino, concienzudo y correcto”. Con un dijero inglés con llave, reloj y sello, en su mano izquierda un libro y en la derecha un pañuelo, la figura de tres cuartos se alza sobre un fondo neutro con cortinaje. Lo interesante, presentado con evidente dominio tanto del dibujo como del color, no es sólo la apariencia física, sino el orgullo que muestra el retratado, con mirada por encima del espectador.

Precio salida: 3.000 €

VENDIDO

1229. ANTONIO DE BRUGADA (Madrid, 1804 - San Sebastián, 1863)Vista de paisaje alpino con aldea y casa de campo, en primer término figuras bajo una pérgola

Óleo sobre lienzo. 67,5 x 91 cm.
Firmado: "A. de Brugada".
El pintor Antonio Brugada, hermano de José de Brugada, destacó en el romanticismo español, centrándose principalmente en la representación de marinas. Su formación comenzó en la Academia de San Fernando, donde estudió entre 1818 y 1821. Durante el Trienio Liberal (1820-1823), formó parte de la milicia Nacional de Madrid como teniente, mostrando un firme apoyo al Gobierno constitucional, lo que resultó en su encarcelamiento y persecución por parte de los absolutistas. Obligado a exiliarse a Francia en 1823, permaneció fuera de España durante al menos once años, visitándola de manera esporádica. En Burdeos, entabló una amistad cercana con Goya hasta la muerte de este último, siendo incluso solicitado por su hijo para realizar el inventario de los cuadros de la Quinta del Sordo.
En 1838, expuso en el Liceo Artístico y Literario Español, y posteriormente participó en las exposiciones anuales de Bellas Artes de la Academia de San Fernando en 1848 y 1850, así como en la Exposición Nacional de 1858. Su prestigio le permitió ocupar cargos importantes, como el de académico de mérito de la Real Academia de San Fernando de Madrid en la especialidad de paisaje en 1841, y de la de San Carlos de Valencia. Además, fue nombrado pintor de cámara de Isabel II en 1844, y recibió distinciones como la Orden de Isabel la Católica en 1841 y la Real Orden de Carlos III.
La obra que presentamos es una representación de paisaje, concebida como una vista panorámica impresionante que ejemplifica los postulados románticos en los que se educó Brugada. Aunque la historia principal, que muestra a una joven leyendo bajo una pérgola mientras un caballero observa el paisaje y unos perros juegan, parece quedar en segundo plano frente a la riqueza de los elementos paisajísticos, el pintor logra una composición perfectamente equilibrada. Su cuidado dibujo resalta por el predominio de colores cálidos. La vista montañosa nevada en el fondo sugiere los Alpes, mientras que la arquitectura nórdica de las edificaciones evoca un pueblo de sus alrededores, lo que sugiere que este paisaje fue probablemente pintado durante su exilio en Francia.
Siguiendo de cerca los postulados sobre lo sublime de Friedrich, Brugada logra plasmar en este paisaje el sentimiento de lo hostil y lo sereno, conmoviéndonos y perturbándonos profundamente, evocando una melancolía que se materializa a través del imponente abeto en el lado derecho del lienzo y la impresionante vista del paisaje invernal de las montañas de los Alpes al fondo.
Una colección de lienzos de Antonio Brugada se conserva en la Fundación Santamarca en Madrid, mientras que otras obras están en manos privadas y algunas más forman parte de las colecciones de instituciones públicas como la Real Academia de San Fernando, el Museo del Prado y el Museo Naval de Madrid.

Precio salida

7.000 €

NO VENDIDO

1229. ANTONIO DE BRUGADA (Madrid, 1804 - San Sebastián, 1863)Vista de paisaje alpino con aldea y casa de campo, en primer término figuras bajo una pérgola

Óleo sobre lienzo. 67,5 x 91 cm.
Firmado: "A. de Brugada".
El pintor Antonio Brugada, hermano de José de Brugada, destacó en el romanticismo español, centrándose principalmente en la representación de marinas. Su formación comenzó en la Academia de San Fernando, donde estudió entre 1818 y 1821. Durante el Trienio Liberal (1820-1823), formó parte de la milicia Nacional de Madrid como teniente, mostrando un firme apoyo al Gobierno constitucional, lo que resultó en su encarcelamiento y persecución por parte de los absolutistas. Obligado a exiliarse a Francia en 1823, permaneció fuera de España durante al menos once años, visitándola de manera esporádica. En Burdeos, entabló una amistad cercana con Goya hasta la muerte de este último, siendo incluso solicitado por su hijo para realizar el inventario de los cuadros de la Quinta del Sordo.
En 1838, expuso en el Liceo Artístico y Literario Español, y posteriormente participó en las exposiciones anuales de Bellas Artes de la Academia de San Fernando en 1848 y 1850, así como en la Exposición Nacional de 1858. Su prestigio le permitió ocupar cargos importantes, como el de académico de mérito de la Real Academia de San Fernando de Madrid en la especialidad de paisaje en 1841, y de la de San Carlos de Valencia. Además, fue nombrado pintor de cámara de Isabel II en 1844, y recibió distinciones como la Orden de Isabel la Católica en 1841 y la Real Orden de Carlos III.
La obra que presentamos es una representación de paisaje, concebida como una vista panorámica impresionante que ejemplifica los postulados románticos en los que se educó Brugada. Aunque la historia principal, que muestra a una joven leyendo bajo una pérgola mientras un caballero observa el paisaje y unos perros juegan, parece quedar en segundo plano frente a la riqueza de los elementos paisajísticos, el pintor logra una composición perfectamente equilibrada. Su cuidado dibujo resalta por el predominio de colores cálidos. La vista montañosa nevada en el fondo sugiere los Alpes, mientras que la arquitectura nórdica de las edificaciones evoca un pueblo de sus alrededores, lo que sugiere que este paisaje fue probablemente pintado durante su exilio en Francia.
Siguiendo de cerca los postulados sobre lo sublime de Friedrich, Brugada logra plasmar en este paisaje el sentimiento de lo hostil y lo sereno, conmoviéndonos y perturbándonos profundamente, evocando una melancolía que se materializa a través del imponente abeto en el lado derecho del lienzo y la impresionante vista del paisaje invernal de las montañas de los Alpes al fondo.
Una colección de lienzos de Antonio Brugada se conserva en la Fundación Santamarca en Madrid, mientras que otras obras están en manos privadas y algunas más forman parte de las colecciones de instituciones públicas como la Real Academia de San Fernando, el Museo del Prado y el Museo Naval de Madrid.

Precio salida: 7.000 €

NO VENDIDO

1232. Genaro Pérez VillAamil (1807-1854)Sepulcro del Obispo Fernández de Madrigal “el Tostado” en la girola de la catedral de Ávila.

Óleo sobre lienzo 31 X 37 cm. Inscrito abajo a la izquierda: “C. Ávila”. La pintura, de pequeño formato, representa el interior de la catedral de Ávila, concretamente la girola o deambulatorio, apreciándose el sepulcro de "El Tostado", tallado en alabastro por Vasco de la Zarza en 1511, y que constituye una de las obras maestras del renacimiento español. Este sepulcro ya había llamado la atención de Valentin Carderera, quien lo incluyó en su Colección de retratos, estatuas, mausoleos y demás monumentos, realizada entre 1855-1864,aunque visto desde otro ángulo, el de la escultura que representa la Caridad, en un plano lateral. La escena destaca por la precisa interpretación arquitectónica y una atmósfera peculiar, conseguida con pinceladas sueltas en estatuaria y personajes, además de un juego de luces que dota de profundidad a la escena. Así, con toques breves del pincel, se destacan los brillos y se otorga volumen a la estructura arquitectónica. La palidez de la piedra contrasta con el colorido de las vestimentas de los menudos personajes que, además, sirven para dimensionar la escala del monumento. Este pequeño lienzo es una obra representativa de la moda consistente en la representación de arquitecturas y monumentos históricos de España, en un momento en que el arte español se comienza a valorar en el plano internacional. Esta tendencia abarca buena parte de la producción de Eugenio Lucas Villamil, autor de numerosos apuntes, verdaderas miniaturas en las que conjuga la fidelidad documental con una excelente técnica pictórica. Recordemos que Genaro Pérez Villaamil asumió la dirección pictórica del ambicioso proyecto de la España artística y monumental (1842-1850) publicado en París, que pretendía dar a conocer al público en varios tomos lo más destacado de la arquitectura española, ofreciendo para ello una visión panorámica de sus edificaciones más significativas, acompañadas de un breve estudio individual que las situaba en su contexto histórico. Para ello, tuvo que realizar una gran cantidad de dibujos y acuarelas, en parte no editados. Podría Esta obra pudo pertenecer a una de esas recopilaciones o al menos de su misma época.

Precio salida

5.500 €

1232. Genaro Pérez VillAamil (1807-1854)Sepulcro del Obispo Fernández de Madrigal “el Tostado” en la girola de la catedral de Ávila.

Óleo sobre lienzo 31 X 37 cm. Inscrito abajo a la izquierda: “C. Ávila”. La pintura, de pequeño formato, representa el interior de la catedral de Ávila, concretamente la girola o deambulatorio, apreciándose el sepulcro de "El Tostado", tallado en alabastro por Vasco de la Zarza en 1511, y que constituye una de las obras maestras del renacimiento español. Este sepulcro ya había llamado la atención de Valentin Carderera, quien lo incluyó en su Colección de retratos, estatuas, mausoleos y demás monumentos, realizada entre 1855-1864,aunque visto desde otro ángulo, el de la escultura que representa la Caridad, en un plano lateral. La escena destaca por la precisa interpretación arquitectónica y una atmósfera peculiar, conseguida con pinceladas sueltas en estatuaria y personajes, además de un juego de luces que dota de profundidad a la escena. Así, con toques breves del pincel, se destacan los brillos y se otorga volumen a la estructura arquitectónica. La palidez de la piedra contrasta con el colorido de las vestimentas de los menudos personajes que, además, sirven para dimensionar la escala del monumento. Este pequeño lienzo es una obra representativa de la moda consistente en la representación de arquitecturas y monumentos históricos de España, en un momento en que el arte español se comienza a valorar en el plano internacional. Esta tendencia abarca buena parte de la producción de Eugenio Lucas Villamil, autor de numerosos apuntes, verdaderas miniaturas en las que conjuga la fidelidad documental con una excelente técnica pictórica. Recordemos que Genaro Pérez Villaamil asumió la dirección pictórica del ambicioso proyecto de la España artística y monumental (1842-1850) publicado en París, que pretendía dar a conocer al público en varios tomos lo más destacado de la arquitectura española, ofreciendo para ello una visión panorámica de sus edificaciones más significativas, acompañadas de un breve estudio individual que las situaba en su contexto histórico. Para ello, tuvo que realizar una gran cantidad de dibujos y acuarelas, en parte no editados. Podría Esta obra pudo pertenecer a una de esas recopilaciones o al menos de su misma época.

Precio salida: 5.500 €

VENDIDO
1233. SEBASTIÁN GABRIEL DE BORBÓN Y BRAGANZA (1811 -1875)Vista Napolitana, posiblemente los Campos Flégreos1834.

Óleo sobre lienzo. 38 x 52 cm. Firmado y fechado: “Pine. S. de B. 1834”. Etiqueta al dorso, con el escudo de Elías de Borbón-Parma (1880 -1959) duque de Parma ( 1950 y 1959): Maison de S.A.R. MGR Elie de Burbon Price de Parme Etiqueta del marco: Mention honorable exposition de 1827 [...]magazine de bordures dorée[...] Procedencia: - Importante colección privada. Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza era uno de los mayores coleccionistas de arte de su tiempo. La pintura desde su juventud inspiró su pincel, adiestrado por Juan Antonio de Ribera (1779-1860) y Bernardo López Piquer ( 1799-1874). En 1832 contrajo matrimonio con la princesa de Nápoles María Amalia de las Dos Sicilias. Tras la muerte de Fenando VII en 1833 marcha al exilio, por su apoyo al infante Carlos. Se instala con su esposa en el palacio real de Nápoles, lo que cambiaría su vida, pues se aficionó al mundo del Arte, como pintor. En este periodo mantuvo contacto con la Academia de Roma, donde adquirió gran cantidad de conocimientos; de 1830 a 1831 concedió una beca a Luis Ferrant (1806-1868) y tuvo ocasión de conocer a José Madrazo (1781-1859) Se interesó especialmente por la pintura de paisaje, las vedutte italianas tan en boga a la sazón, y en particular por las vistas de los Campos Flégreos, una amplia caldera volcánica al noroeste de Nápoles, como posiblemente la presente. Al fondo de la composición, aparece Solfatara con sus fumarolas cercanas a Pozzuoli, y se aprecia un palacio de tres plantas con disposición en “U” entre pequeñas edificaciones dispersas; para marcar la escala y animar la composición, en primer plano dispuso a una campesina con el atuendo napolitano. Especialmente interesante, desde el punto de técnico, es la sensación general de neblina que domina el paisaje en la lejanía, consecuencia de los vapores de agua con ácidos sulfhídricos que se desprenden de las fisuras de ese tipo de terrenos volcánicos. A esa neblina se une la luz ya decadente y lánguida del atardecer, que baña todo lo que toca con sus tonos dorados. A pesar del buen estado de conservación del lienzo y de la capa pictórica, una limpieza superficial devolverá sin duda los delicados tonos generales de la composición.

Precio salida

5.000 €

VENDIDO

VENDIDO
1233. SEBASTIÁN GABRIEL DE BORBÓN Y BRAGANZA (1811 -1875)Vista Napolitana, posiblemente los Campos Flégreos1834.

Óleo sobre lienzo. 38 x 52 cm. Firmado y fechado: “Pine. S. de B. 1834”. Etiqueta al dorso, con el escudo de Elías de Borbón-Parma (1880 -1959) duque de Parma ( 1950 y 1959): Maison de S.A.R. MGR Elie de Burbon Price de Parme Etiqueta del marco: Mention honorable exposition de 1827 [...]magazine de bordures dorée[...] Procedencia: - Importante colección privada. Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza era uno de los mayores coleccionistas de arte de su tiempo. La pintura desde su juventud inspiró su pincel, adiestrado por Juan Antonio de Ribera (1779-1860) y Bernardo López Piquer ( 1799-1874). En 1832 contrajo matrimonio con la princesa de Nápoles María Amalia de las Dos Sicilias. Tras la muerte de Fenando VII en 1833 marcha al exilio, por su apoyo al infante Carlos. Se instala con su esposa en el palacio real de Nápoles, lo que cambiaría su vida, pues se aficionó al mundo del Arte, como pintor. En este periodo mantuvo contacto con la Academia de Roma, donde adquirió gran cantidad de conocimientos; de 1830 a 1831 concedió una beca a Luis Ferrant (1806-1868) y tuvo ocasión de conocer a José Madrazo (1781-1859) Se interesó especialmente por la pintura de paisaje, las vedutte italianas tan en boga a la sazón, y en particular por las vistas de los Campos Flégreos, una amplia caldera volcánica al noroeste de Nápoles, como posiblemente la presente. Al fondo de la composición, aparece Solfatara con sus fumarolas cercanas a Pozzuoli, y se aprecia un palacio de tres plantas con disposición en “U” entre pequeñas edificaciones dispersas; para marcar la escala y animar la composición, en primer plano dispuso a una campesina con el atuendo napolitano. Especialmente interesante, desde el punto de técnico, es la sensación general de neblina que domina el paisaje en la lejanía, consecuencia de los vapores de agua con ácidos sulfhídricos que se desprenden de las fisuras de ese tipo de terrenos volcánicos. A esa neblina se une la luz ya decadente y lánguida del atardecer, que baña todo lo que toca con sus tonos dorados. A pesar del buen estado de conservación del lienzo y de la capa pictórica, una limpieza superficial devolverá sin duda los delicados tonos generales de la composición.

Precio salida: 5.000 €

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