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1264. JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 - Madrid, 1923)La

Óleo sobre lienzo
92 x 62 cm
Firmado y dedicado en el reverso: A mi querido amigo P. Gil / su amigo / J. Sorolla.
Pintado en 1886

Con certificado original de Blanca Pons Sorolla fechado en Madrid, 2009.

PROCEDENCIA:
Colección Pedro Gil Moreno de Mora, amigo del artista.
Colección privada.

BIBLIOGRAFÍA:
B. Pons-Sorolla, Espistolarios de Joaquín Sorolla I, correspondencia con Pedro Gil de Mora, Anthropos Editorial, 2007, pág. 21.

Forma parte del trabajo y estudios que hizo para su obra terminada “El Entierro de Cristo” con la que obtuvo la segunda medalla en la Exposición Nacional de Madrid de 1887. Obra destruida, se conservan algunos fragmentos en el Museo de Sorolla. Nuestra obra es un de las pocas referencias que podemos ver del trabajo y del interés en buscar la perfección de Sorolla en este cuadro. Su vinculación tan afectiva de Sorolla con el cuadro que presentamos se hace evidente cuando comprobamos que está dedicada a su gran amigo, Pedro Gil Moreno de Mora. Realizada en 1886 en Roma y por una carta de Sorolla a Pedro Gil Moreno de Mora, fechada en Roma el 2 de septiembre, sabemos que Pedro Gil prestó su estudio en Roma para pintar El Entierro de Cristo, lo que Sorolla agradece y así lo dice:
“El cuadro cabe en el estudio que hoy por su buena amistad poseo, así que este invierno podremos trabajar allí divinamente y yo comenzaré mi cuadro; hay estudios grandes pero son muy caros y están por allá abajo que es lo peor de Roma, y aunque esto no fuera he sumado mis fondos y no quiero por ahora crear gastos, pues solo me queda para comprar el lienzo de mi cuadro que ya sin preparar me cuesta 2,20 frs, pero que me dejan puesto en el bastidor”.
Siguiendo las nuevas corrientes neocatólicas y la nueva interpretación de los hechos religiosos, que se propugnaba en los ambientes académicos romanos, Sorolla nos presenta en este estudio el momento más desgarrador y emotivo del Entierro de Cristo, la Virgen madre desconsolada se refugia en San Juan por la muerte de su hijo. Rafael Domenech se refiere al Entierro de Cristo y destaca el momento que representa nuestro lienzo: “La escena está fuertemente sentida; la idealidad aparece franca y algunas figuras (sobre todo el grupo de San Juan y de la Virgen) adquieren carácter épico, destacándose sobre el fondo luminoso del sol poniente”
Si bien se trata de una obra de formación del artista, se pueden apreciar dos de las preocupaciones que le acompañarán durante toda su carrera: el color y la luz. Le importa tanto el hecho como en el instante en el que está sucediendo, el ocaso. Y más que una escena religiosa, se podría decir que de hecho se trata de un sorprendente por su calidad estudio de luces, sombras y color resuelto con la maestría de un artista de plenitud.

Agradecemos a Blanca Pons-Sorolla su ayuda en la catalogación de esta obra con nº de inventario BPS 129.

Precio salida

70.000 €

1264. JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 - Madrid, 1923)La

Óleo sobre lienzo
92 x 62 cm
Firmado y dedicado en el reverso: A mi querido amigo P. Gil / su amigo / J. Sorolla.
Pintado en 1886

Con certificado original de Blanca Pons Sorolla fechado en Madrid, 2009.

PROCEDENCIA:
Colección Pedro Gil Moreno de Mora, amigo del artista.
Colección privada.

BIBLIOGRAFÍA:
B. Pons-Sorolla, Espistolarios de Joaquín Sorolla I, correspondencia con Pedro Gil de Mora, Anthropos Editorial, 2007, pág. 21.

Forma parte del trabajo y estudios que hizo para su obra terminada “El Entierro de Cristo” con la que obtuvo la segunda medalla en la Exposición Nacional de Madrid de 1887. Obra destruida, se conservan algunos fragmentos en el Museo de Sorolla. Nuestra obra es un de las pocas referencias que podemos ver del trabajo y del interés en buscar la perfección de Sorolla en este cuadro. Su vinculación tan afectiva de Sorolla con el cuadro que presentamos se hace evidente cuando comprobamos que está dedicada a su gran amigo, Pedro Gil Moreno de Mora. Realizada en 1886 en Roma y por una carta de Sorolla a Pedro Gil Moreno de Mora, fechada en Roma el 2 de septiembre, sabemos que Pedro Gil prestó su estudio en Roma para pintar El Entierro de Cristo, lo que Sorolla agradece y así lo dice:
“El cuadro cabe en el estudio que hoy por su buena amistad poseo, así que este invierno podremos trabajar allí divinamente y yo comenzaré mi cuadro; hay estudios grandes pero son muy caros y están por allá abajo que es lo peor de Roma, y aunque esto no fuera he sumado mis fondos y no quiero por ahora crear gastos, pues solo me queda para comprar el lienzo de mi cuadro que ya sin preparar me cuesta 2,20 frs, pero que me dejan puesto en el bastidor”.
Siguiendo las nuevas corrientes neocatólicas y la nueva interpretación de los hechos religiosos, que se propugnaba en los ambientes académicos romanos, Sorolla nos presenta en este estudio el momento más desgarrador y emotivo del Entierro de Cristo, la Virgen madre desconsolada se refugia en San Juan por la muerte de su hijo. Rafael Domenech se refiere al Entierro de Cristo y destaca el momento que representa nuestro lienzo: “La escena está fuertemente sentida; la idealidad aparece franca y algunas figuras (sobre todo el grupo de San Juan y de la Virgen) adquieren carácter épico, destacándose sobre el fondo luminoso del sol poniente”
Si bien se trata de una obra de formación del artista, se pueden apreciar dos de las preocupaciones que le acompañarán durante toda su carrera: el color y la luz. Le importa tanto el hecho como en el instante en el que está sucediendo, el ocaso. Y más que una escena religiosa, se podría decir que de hecho se trata de un sorprendente por su calidad estudio de luces, sombras y color resuelto con la maestría de un artista de plenitud.

Agradecemos a Blanca Pons-Sorolla su ayuda en la catalogación de esta obra con nº de inventario BPS 129.

Precio salida: 70.000 €

1278. JUAN LUNA Y NOVICIO (Badoc, Filipinas, 1857-Hong-Kong, 1899)

15,5 x 22,3 cm.
Lápiz, crayón sobre papel
Algunos firmados.

PROCEDENCIA:
Colección privada.

Juan Luna y Novicio, pintor de origen filipino, comienza sus estudios en el Ateneo municipal de Manila. Bajo una fuerte influencia religiosa, debido al sistema de gobierno y su educación familiar, Luna asocia lo religioso con la pintura. Pero se resiste a este tipo de enseñanza “yo no he nacido para ser santo” le diría a sus padres. Siendo estudiante del Ateneo ya tenía pasión por la pintura y robaba tiempo para ir a la Academia de pintura y contemplar los cuadros de los alumnos. Se matriculó en la Academia Naval, carrera que le permitió viajar por diferentes países y contemplar la naturaleza del mar. Luna en una entrevista para Los Dos Mundos confirmaba los motivos del por qué decidió ser marino: “Mi carrera náutica era un ardid mío para con los autores de mis días; quería acostumbrarles a la idea de la separación; me dediqué a la marina, no con la presuntuosa idea de descubrir nuevos mundos ni osar llegar a los Polos Norte y Sur. Mis ideales se han inspirado solamente en poder pisar playas europeas con el propósito de realizar mi sueño dorado, mi ilusión eterna, mi constante pesadilla: la pintura”.
Sus primeros viajes fueron a la China y a la India, contempló las magníficas ciudades de Singapore, Hong Kong, Emuy, Batavia, entre otras. Fue tan brillante su carrera que con tan solo diecisiete años mereció ser nombrado piloto particular. Descansaba de sus viajes en la bahía de Manila y su principal preocupación era el dibujo, perfeccionarse como dibujante y, bajo la dirección de León Guerrero recibió las primeras lecciones de pintura. Guerrero diría de Luna: “Ha nacido para ser pintor y ha sido creado para ser genio”.
Llega a España a finales de 1877 pensionado por el Ayuntamiento de Manila, para ampliar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Fue alumno de Alejo Vera, con quien viajó a Roma cuando éste fue nombrado director de la Academia de España en la Ciudad Eterna. Posteriormente se traslada a París donde monta su propio taller. Participó en numerosas muestras y exposiciones, obtuvo segunda medalla en la Nacional de Bellas Artes de 1881 y primera en 1884 por los lienzos titulados Cleopatra y Spoliarium, respectivamente.
Asimismo, remitió sus obras al Salón de París de 1886, en el que fue premiado con tercera medalla y dos años más tarde obtuvo segunda medalla en la Universal de Barcelona. En la Exposición Universal de París de 1889 fue galardonado con tercera medalla.
Formado por varios dibujos nuestro álbum se convierte en una pieza muy especial porque vemos a un Luna en diferentes escenarios. Esto nos permite saber su dedicación al dibujo, su preocupación por conseguir la perfección en la técnica; cualquier momento es bueno para dibujar. La mayoría de los dibujos están relacionados con la marina filipina: La “Curra de Manila” y Marineros procedentes del “Buque Manila”, y sitúan a Luna en su ciudad natal, antes de su viaje a España como pensionado. A medida que avanzamos nos damos cuenta de su inquietud por viajar y conocer diferentes lugares, y vemos dibujos con detalles que ubican al pintor en Europa; por ejemplo, destacamos el dibujo académico de un personaje clásico sentado o el dibujo de una vidriera que, por su aspecto, podría tratarse de una vidriera neogótica. Destacamos, también, el detalle muy acabado, que asoma en uno de sus dibujos y representa una estación de tren, que recuerda a una de las más importantes del momento, Saint Lazare de París.

Precio salida

45.000 €

1278. JUAN LUNA Y NOVICIO (Badoc, Filipinas, 1857-Hong-Kong, 1899)

15,5 x 22,3 cm.
Lápiz, crayón sobre papel
Algunos firmados.

PROCEDENCIA:
Colección privada.

Juan Luna y Novicio, pintor de origen filipino, comienza sus estudios en el Ateneo municipal de Manila. Bajo una fuerte influencia religiosa, debido al sistema de gobierno y su educación familiar, Luna asocia lo religioso con la pintura. Pero se resiste a este tipo de enseñanza “yo no he nacido para ser santo” le diría a sus padres. Siendo estudiante del Ateneo ya tenía pasión por la pintura y robaba tiempo para ir a la Academia de pintura y contemplar los cuadros de los alumnos. Se matriculó en la Academia Naval, carrera que le permitió viajar por diferentes países y contemplar la naturaleza del mar. Luna en una entrevista para Los Dos Mundos confirmaba los motivos del por qué decidió ser marino: “Mi carrera náutica era un ardid mío para con los autores de mis días; quería acostumbrarles a la idea de la separación; me dediqué a la marina, no con la presuntuosa idea de descubrir nuevos mundos ni osar llegar a los Polos Norte y Sur. Mis ideales se han inspirado solamente en poder pisar playas europeas con el propósito de realizar mi sueño dorado, mi ilusión eterna, mi constante pesadilla: la pintura”.
Sus primeros viajes fueron a la China y a la India, contempló las magníficas ciudades de Singapore, Hong Kong, Emuy, Batavia, entre otras. Fue tan brillante su carrera que con tan solo diecisiete años mereció ser nombrado piloto particular. Descansaba de sus viajes en la bahía de Manila y su principal preocupación era el dibujo, perfeccionarse como dibujante y, bajo la dirección de León Guerrero recibió las primeras lecciones de pintura. Guerrero diría de Luna: “Ha nacido para ser pintor y ha sido creado para ser genio”.
Llega a España a finales de 1877 pensionado por el Ayuntamiento de Manila, para ampliar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Fue alumno de Alejo Vera, con quien viajó a Roma cuando éste fue nombrado director de la Academia de España en la Ciudad Eterna. Posteriormente se traslada a París donde monta su propio taller. Participó en numerosas muestras y exposiciones, obtuvo segunda medalla en la Nacional de Bellas Artes de 1881 y primera en 1884 por los lienzos titulados Cleopatra y Spoliarium, respectivamente.
Asimismo, remitió sus obras al Salón de París de 1886, en el que fue premiado con tercera medalla y dos años más tarde obtuvo segunda medalla en la Universal de Barcelona. En la Exposición Universal de París de 1889 fue galardonado con tercera medalla.
Formado por varios dibujos nuestro álbum se convierte en una pieza muy especial porque vemos a un Luna en diferentes escenarios. Esto nos permite saber su dedicación al dibujo, su preocupación por conseguir la perfección en la técnica; cualquier momento es bueno para dibujar. La mayoría de los dibujos están relacionados con la marina filipina: La “Curra de Manila” y Marineros procedentes del “Buque Manila”, y sitúan a Luna en su ciudad natal, antes de su viaje a España como pensionado. A medida que avanzamos nos damos cuenta de su inquietud por viajar y conocer diferentes lugares, y vemos dibujos con detalles que ubican al pintor en Europa; por ejemplo, destacamos el dibujo académico de un personaje clásico sentado o el dibujo de una vidriera que, por su aspecto, podría tratarse de una vidriera neogótica. Destacamos, también, el detalle muy acabado, que asoma en uno de sus dibujos y representa una estación de tren, que recuerda a una de las más importantes del momento, Saint Lazare de París.

Precio salida: 45.000 €

VENDIDO
1280. JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 - Madrid, 1923) L

Óleo sobre cartón Lefranc
14 x 18 cm
Firmado y fechado áng. inf. izdo: J. Sorolla / 1916

PROCEDENCIA:
Colección privada, Valencia.

Agradecemos a Blanca Pons Sorolla su ayuda en la catalogación de esta obra con número de inventario BPS 2697.


Sorolla a lo largo de toda su carrera se ha caracterizado por dejarnos testimonio de su aprendizaje, su percepción de lo natural, la luz, el color, a través de lo que él llamaba, apuntes, manchas o notas de color. No solo encontramos apuntes en su etapa de formación sino ya siendo un pintor consagrado los seguía realizando e incluso los llevaba consigo en las grandes exposiciones para su venta o para regalar a clientes y amigos. Muchos de ellos los encontramos dedicados a sus amigos.
Nuestro apunte, muy acabado, firmado y fechado en 1916 sitúa al pintor en Valencia , está en su ciudad para trabajar en su gran obra Las Grupas. Nos encontramos a un Sorolla pletórico, se siente más valenciano que nunca y lo que sale de sus pinceles es un homenaje a su tierra. Nuestro apunte es un ejemplo de este homenaje, titulado La Barraca que representa uno de los símbolos valencianos por excelencia, la casa típica donde vivían los pescadores a orillas de la Albufera. Se trata de una casa rural con tejado a dos aguas, de una sola planta y sencilla distribución, no se entendería el paisaje valenciano, tal y como lo conocemos, sin ella.
Este mismo año Sorolla organiza en Valencia la “I Exposición de las juventudes Artísticas Valencianas” en la que participan como artistas sus hijas. No descartamos la posibilidad, por la procedencia de este apunte, que Sorolla lo llevara a la exposición para su venta o para regalarlo. En su larga producción de obras en pequeño formato, cerca de 2.000, solo se conocen 3 apuntes en cartón y con las mismas medidas dedicados a la barraca.
El tiempo valenciano no siempre permitía a Sorolla pintar en su playa y eran en esos días grises cuando Sorolla se iba al interior, a los huertos o a la Albufera. Esto nos permite conocer otro tipo de luz en la obra de Sorolla y colores tan intensos como los verdes y los violetas utilizados para definir las luces y sombras.
Podemos entender a Sorolla hasta este momento con la reflexión de Rafael Domenech del pintor: “El fundamento de la pintura es el color, tan pronto como el artista sale al aire libre, va dándose cuenta rápidamente de que el color se convierte en luz coloreada y que la atmósfera juega un papel importantísimo en los fenómenos de la visión pictórica”
Además de apuntes y su gran obra Las Grupas, Sorolla en 1916 pintó numerosas obras de las cuales destacamos el “Retrato de Juan Ramón Jiménez” en la Hispanic Society of América, “Detalle del Jardín de la casa Sorolla” en el Museo Sorolla de Madrid, “Después del baño, la bata rosa”, también el Museo Sorolla o “La niña curiosa” en colección privada.

Precio salida

12.000 €

VENDIDO

VENDIDO
1280. JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 - Madrid, 1923) L

Óleo sobre cartón Lefranc
14 x 18 cm
Firmado y fechado áng. inf. izdo: J. Sorolla / 1916

PROCEDENCIA:
Colección privada, Valencia.

Agradecemos a Blanca Pons Sorolla su ayuda en la catalogación de esta obra con número de inventario BPS 2697.


Sorolla a lo largo de toda su carrera se ha caracterizado por dejarnos testimonio de su aprendizaje, su percepción de lo natural, la luz, el color, a través de lo que él llamaba, apuntes, manchas o notas de color. No solo encontramos apuntes en su etapa de formación sino ya siendo un pintor consagrado los seguía realizando e incluso los llevaba consigo en las grandes exposiciones para su venta o para regalar a clientes y amigos. Muchos de ellos los encontramos dedicados a sus amigos.
Nuestro apunte, muy acabado, firmado y fechado en 1916 sitúa al pintor en Valencia , está en su ciudad para trabajar en su gran obra Las Grupas. Nos encontramos a un Sorolla pletórico, se siente más valenciano que nunca y lo que sale de sus pinceles es un homenaje a su tierra. Nuestro apunte es un ejemplo de este homenaje, titulado La Barraca que representa uno de los símbolos valencianos por excelencia, la casa típica donde vivían los pescadores a orillas de la Albufera. Se trata de una casa rural con tejado a dos aguas, de una sola planta y sencilla distribución, no se entendería el paisaje valenciano, tal y como lo conocemos, sin ella.
Este mismo año Sorolla organiza en Valencia la “I Exposición de las juventudes Artísticas Valencianas” en la que participan como artistas sus hijas. No descartamos la posibilidad, por la procedencia de este apunte, que Sorolla lo llevara a la exposición para su venta o para regalarlo. En su larga producción de obras en pequeño formato, cerca de 2.000, solo se conocen 3 apuntes en cartón y con las mismas medidas dedicados a la barraca.
El tiempo valenciano no siempre permitía a Sorolla pintar en su playa y eran en esos días grises cuando Sorolla se iba al interior, a los huertos o a la Albufera. Esto nos permite conocer otro tipo de luz en la obra de Sorolla y colores tan intensos como los verdes y los violetas utilizados para definir las luces y sombras.
Podemos entender a Sorolla hasta este momento con la reflexión de Rafael Domenech del pintor: “El fundamento de la pintura es el color, tan pronto como el artista sale al aire libre, va dándose cuenta rápidamente de que el color se convierte en luz coloreada y que la atmósfera juega un papel importantísimo en los fenómenos de la visión pictórica”
Además de apuntes y su gran obra Las Grupas, Sorolla en 1916 pintó numerosas obras de las cuales destacamos el “Retrato de Juan Ramón Jiménez” en la Hispanic Society of América, “Detalle del Jardín de la casa Sorolla” en el Museo Sorolla de Madrid, “Después del baño, la bata rosa”, también el Museo Sorolla o “La niña curiosa” en colección privada.

Precio salida: 12.000 €

VENDIDO

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