Óleo sobre lienzo. 162 x 105 cm.
Procedencia:
Legado de Ana Apolonia Manrique de Lara y Martínez de Luna (Illueca, c. 1605-Madrid, 1675),
VIII condesa de Osorno, III duquesa de Galisteo y V condesa de Morata, señora de Illueca y
Gotor, casada con Balthasar Barroso de Rivera (c. 1600-Madrid, 1669), III marqués de Malpica,
I conde de Navalmoral, señor de Parla y de San Martín de Valdepusa.
Colección particular, Sr. D. Luis Bordiú Garcés de Marcilla (1884-1921), VI conde de Argillo, VIII
marqués de Villaverde, XIII conde de Morata de Jalón, barón de Illueca y barón de Gotor.
Colección particular, Sr. D. Javier Bordiú Prat (1875-1969).
Colección particular, Sra. Dña. Blanca Bordiú Nava (1923-2017).
Por herencia a los actuales propietarios.
Bibliografía:
Samaniego Bordiu, Blanca, La hija de los Malpica. Un relato, un ensayo y un libros de familias. Madrid, 2004.
Obra que fue publicada en La hija de los Malpica. Un relato, un ensayo y un libro de familias (El Tercer Sello / Ediciones La Ergástula, 2023), de Blanca Samaniego Bordiú. A partir de documentación genealógica, histórica y artística, la autora reconstruye en este ensayo la historia de la niña retratada, indaga en su procedencia y plantea su posible identificación con María Barroso, así como la posible atribución de la obra a Andrés López Polanco. Agradezco sinceramente a Blanca Samaniego Bordiú el haberme hecho llegar un ejemplar de su libro, cuya investigación constituye una valiosa aportación para el conocimiento y estudio de esta obra.
En este lienzo que presentamos, el retrato de cuerpo entero de una niña, representada de pie y en posición frontal, en el interior de una estancia decorada con un cortinaje y una ventana abierta a un paisaje. Apoya la mano derecha sobre un frailero y sostiene con la izquierda un ventaille o abanico. Viste una saya entera compuesta por cuerpo o jubón y falda o basquiña, confeccionados en una misma tela de tono rojo achocolatado y decorada con bordados de motivos vegetales.
El jubón se articula mediante bandas y jaretas que organizan el pecho y las mangas. Se cierra mediante una botonadura y queda acompañado por una sarta o cadena de perlas que cruza el pecho. El escote, relativamente bajo, está rematado por un encaje sencillo y los puños por un
encaje vuelto. Las mangas y sobremangas, redondas y colgantes, responden a una tipología característica de la indumentaria femenina de estos años. El bordado se prolonga por la falda hasta alcanzar el borde inferior, donde forma una cenefa ornamental, mientras que a media
altura se distingue el corte de una alforza.
La falda presenta una amplitud considerable, conseguida mediante un verdugado dispuesto bajo el tejido, aunque mantiene todavía una forma cónica moderada. El cabello aparece recogido hacia atrás mediante un lazo o pequeño moñete. La indumentaria se completa con una sarta de perlas de la que pende un joyel sobre el pecho, además de un cordón y una joya colgante a la altura de la cintura, situada sobre el arranque de la botonadura.
La combinación de estos elementos corresponde a un momento de transformación de la moda femenina. Durante los últimos años de la década de 1630 disminuyen o desaparecen las lechuguillas, se modifican los encajes del cuello y de los puños y las jaretas abiertas y los pliegues anchos del pecho comienzan a dar paso a nuevas disposiciones. Al mismo tiempo, la creciente amplitud de la falda anuncia la evolución hacia la silueta del guardainfante. Por las características de la saya, la forma del jubón, la disposición de las jaretas y los encajes y el volumen todavía contenido de la falda, el retrato puede situarse hacia 1638-1641.
Se puede comparar con el retrato de Isabel de Borbón conservado en una colección particular de Manchester y con el de Isabel de Francia, primera esposa de Felipe IV, conservado en el Museo Nacional del Prado (P001281). Especialmente próxima desde el punto de vista de la indumentaria es la figura de una dama conservada en la Royal Collection Trust de Londres (RCIN 402958), identificada posteriormente como Mariana de Austria el retrato de niña permite proponer se trate de Isabel de Borbón. En ella aparece igualmente, una saya de dos piezas, con mangas y sobremangas redondas y colgantes, aunque la falda presenta ya una mayor amplitud. También se observan semejanzas en la ornamentación del jubón, la botonadura y el empleo de joyería. En el retrato de la niña, el tejido presenta un tono rojo achocolatado y el bordado parece estar realizado en plata, mientras que en el de la dama predominan el rojo encarnado y los bordados de oro. Los motivos vegetales guardan cierta semejanza, aunque su orientación sobre el jubón varía.
Las dimensiones del lienzo, 200 × 108 cm, corresponden aproximadamente a dos varas y media de alto por vara y cuarta de ancho y se encuentran dentro de los formatos habituales de los retratos de cuerpo entero. Su escala, próxima al tamaño natural, concede especial presencia a la figura y a su indumentaria, de modo que puede entenderse como una representación casi a modo de retrato posado del natural.
Se ha planteado que la retratada pudiera ser María Barroso, posible hija adoptiva de Balthasar Barroso de Rivera (Toledo, 1600-Madrid, 1669) y de Ana Apolonia Manrique de Luna (Illueca, c. 1605-Madrid, 1675), casados en Illueca en 1625. La posible relación con María Barroso encuentra durante la estancia de Balthasar Barroso en las proximidades de la parroquia de San Martín. En noviembre de 1626, ya casado y antes de trasladarse a la cuesta de Santo Domingo, alquiló durante un año una casa situada frente al convento de las Descalzas y próxima a la iglesia de San Martín, en la esquina de la calle de Bordadores. El alquiler fue temporal y parece que solo ocupó la vivienda durante unos seis meses. En los registros de bautismos, matrimonios y defunciones de la parroquia de San Martín, conservados en el Archivo Diocesano de Madrid, figura una partida fechada el 7 de noviembre de 1628 correspondiente a una niña llamada María Barroso, hija de Blas de Barroso y Beatriz de Quevedo (folio 358, imagen 703). La posible correspondencia entre Blas y Balthasar Barroso resulta sugerente, aunque por el momento no existe documentación suficiente para establecerla. También en el inventario realizado a la muerte Ana Apolonia, el 18 de diciembre de 1675, ante el escribano Juan Sandoval, entre el 20 de diciembre de 1675 y el 9 de febrero de 1676, se recoge: «Más otras dos pinturas pintadas en la una un retrato de niña con marco negro y en la otra un hermitaño». La descripción podría corresponder al presente lienzo.
También se ha planteado la atribución del retrato a Andrés López Polanco (hacia 1570-1641), pintor activo en Madrid durante los reinados de Felipe III y Felipe IV y relacionado con el retrato de miembros de la nobleza y de la familia real, los infantes don Carlos y el cardenal infante don Fernando. La atención concedida en esta obra a los tejidos, bordados, joyas y accesorios encuentra correspondencias con aspectos de su producción. Entre las obras que permiten aproximarse a su lenguaje se encuentra Eurico, rey godo, fechado hacia 1634 y perteneciente a la serie de monarcas visigodos realizada para el Palacio del Buen Retiro. El Museo Nacional de Escultura conserva asimismo un Retrato del Conde-Duque de Olivares López Polanco firmado. La cronología de estas obras resulta compatible con la propuesta para el presente lienzo, aunque la atribución permanece abierta.