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VENDIDO
902. AURELIANO DE BERUETE (Madrid, 1845-1912)La cuesta de las perdices, 1902

Óleo sobre lienzo
38 x 49 cm
Etiqueta nº 291 (reverso)

 
PROCEDENCIA:
Colección Azcárate

 
EXPOSICIONES:
Madrid, Aureliano de Beruete 1845-1912, Sala de Exposiciones de la Caja de pensiones, marzo/mayo, 1983, pág. 129, cat. 41 (ilustrado en b/n)(con sello en el bastidor)

La pintura para Beruete fue su vocación y a la que dedicó su vida pintando el paisaje español, principalmente, estudiando la pintura y destacando como coleccionista. Su verdadera formación vino de la mano de Carlos de Haes que tanto influyó en el concepto de paisaje en España.  En Francia fue discípula de Martín Rico, gran paisajista tmabién, amigo y compañero de Fortuy. Estos dos maestros dejan huella en su pintura, sin dejar de mencionar el ejemplo de Sorolla, que va ganando en luminosidad dejando atrás la pintura de estudio y centrándose más en la pintura al aire libre. Desde que en el verano de 1876 hace su primera excursión por el norte con su maestro Carlos de Haes, Beruete no concibe su trabajo sino ante lo natural. Escenarios de sus pinturas serán los alrededores de Madrid, las orillas del Manzanares, EL Pardo, la Sierra de Guadarrama, sobre todo en invierno.  En verano le gustaba viajar al extranjero, Francia, Holanda, Alemania, Italia, Suiza...o al norte de España. En otoño prefiere pintar los paisajes de Toledo donde nos dejará obras maravillosas.
Nuestro paisaje representa la Cuesta de las perdices, en los alrededores de Madrid. Beruete no será el único que pinte este paisaje, Sorolla, su íntimo amigo lo pinta e incluso en 1910 se compra una casa buscando el aire sano para su hija, María, enferma.
Mediante pinceladas largas, sencilla, pero precisa, herencia de Velázquez, Beruete nos muestra una composición llena de planos, color y movimiento. Además nos enseña la riqueza forestal del lugar, llena de vegetación y al fondo  lo que parece una finca y la Sierra de Guadarrama.
Nuestro cuadro es un ejemplo más de la maestría del pintor en captar lo natural. No en vano, Beruete, junto con Darío de Regoyos suponen la culminación del naturalismo en un estilo que puede considerarse impresionismo, pero que en ambos casos, marcada por una personalidad propia.

Precio salida

9.000 €

VENDIDO POR

22.500 €
VENDIDO
902. AURELIANO DE BERUETE (Madrid, 1845-1912)La cuesta de las perdices, 1902

Óleo sobre lienzo
38 x 49 cm
Etiqueta nº 291 (reverso)

 
PROCEDENCIA:
Colección Azcárate

 
EXPOSICIONES:
Madrid, Aureliano de Beruete 1845-1912, Sala de Exposiciones de la Caja de pensiones, marzo/mayo, 1983, pág. 129, cat. 41 (ilustrado en b/n)(con sello en el bastidor)

La pintura para Beruete fue su vocación y a la que dedicó su vida pintando el paisaje español, principalmente, estudiando la pintura y destacando como coleccionista. Su verdadera formación vino de la mano de Carlos de Haes que tanto influyó en el concepto de paisaje en España.  En Francia fue discípula de Martín Rico, gran paisajista tmabién, amigo y compañero de Fortuy. Estos dos maestros dejan huella en su pintura, sin dejar de mencionar el ejemplo de Sorolla, que va ganando en luminosidad dejando atrás la pintura de estudio y centrándose más en la pintura al aire libre. Desde que en el verano de 1876 hace su primera excursión por el norte con su maestro Carlos de Haes, Beruete no concibe su trabajo sino ante lo natural. Escenarios de sus pinturas serán los alrededores de Madrid, las orillas del Manzanares, EL Pardo, la Sierra de Guadarrama, sobre todo en invierno.  En verano le gustaba viajar al extranjero, Francia, Holanda, Alemania, Italia, Suiza...o al norte de España. En otoño prefiere pintar los paisajes de Toledo donde nos dejará obras maravillosas.
Nuestro paisaje representa la Cuesta de las perdices, en los alrededores de Madrid. Beruete no será el único que pinte este paisaje, Sorolla, su íntimo amigo lo pinta e incluso en 1910 se compra una casa buscando el aire sano para su hija, María, enferma.
Mediante pinceladas largas, sencilla, pero precisa, herencia de Velázquez, Beruete nos muestra una composición llena de planos, color y movimiento. Además nos enseña la riqueza forestal del lugar, llena de vegetación y al fondo  lo que parece una finca y la Sierra de Guadarrama.
Nuestro cuadro es un ejemplo más de la maestría del pintor en captar lo natural. No en vano, Beruete, junto con Darío de Regoyos suponen la culminación del naturalismo en un estilo que puede considerarse impresionismo, pero que en ambos casos, marcada por una personalidad propia.

Precio salida: 9.000 €

VENDIDO POR: 22.500 €

VENDIDO
903. JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 - Madrid, 1923) La llegada de la pesca, Valencia

Óleo sobre tabla
9,5 x 14,5 cm
Firmado y dedicado: Al amigo Viguer/J. Sorolla
Pintado hacia el año 1900.

PROCEDENCIA:
Colección Viguer.
Colección privada, España.

 
Agradecemos la inestimable ayuda de Blanca Pons-Sorolla en la catalogación de esta obra con número de inventario BPS 750. Se acompaña con certificado original de Francisco Pons-Sorolla y Arnau, fechado en Madrid, a ocho de junio de 1984.

Luis Viguer, a quien le dedica el apunte, era el propietario de la célebre Casa Viguer, tienda de artículos de arte de Valencia. Muchas de las tablas, bastidores y cartones de las obras de Sorolla, tienen su sello. Era frecuente que el propio Viguer le acercara los materiales a Sorolla a la playa. Tenían una relación primero profesinal que con los años se convirtió en afectuosa. Se conserva correspondencia entre ambos donde se desmuetra ese cariño y la admiración de Viguer por Sorolla (Fig. 1)

Pintado hacia 1900, será un año sin descanso para nuestro pintor. Estamos en Valencia, mediante una nota de color, “mancha” como le gustaba llamarlas, nos regala una instantánea de su playa y nos describe el momento de la llegada de la pesca. Las mujeres, algunas de pie y otras sentadas, junto a la barca, reciben a los pescadores. Este será uno de los temás más repetidos durante toda su carrera, mostrar las tareas cotidianas de los pescadores, esa inquietud social que tanto le gustaba mostrar.Todos los personajes los sitúa de espalada y cercanos al pintor, Sorolla está justo detrás captando el momento. Este año de 1900 participará en la VII Exposición Bienal del Círculo de Bellas Artes de Madrid, inaugura la Exposición del Salón Amaré de Madrid y envía a la Exposición Universal de París Triste herencia, Cosiendo la vela, Comiendo en la barca, El baño, Algarrobo y La Caleta.  Otras obras de este año Encajando pasas; La Noria, Javea; Concha en Javea; María Clotilde; Retrato de de José Artal; Autorretrato hoy en el Museo Sorolla. Este comienzo de siglo será importante para nuestro pintor porque por fin logrará en 1901 la Medalla de Honor que es el gran premio que le faltaba para sentirse libre con la obra Triste herencia.
 
 

Precio salida

18.000 €

VENDIDO POR

30.000 €
VENDIDO
903. JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 - Madrid, 1923) La llegada de la pesca, Valencia

Óleo sobre tabla
9,5 x 14,5 cm
Firmado y dedicado: Al amigo Viguer/J. Sorolla
Pintado hacia el año 1900.

PROCEDENCIA:
Colección Viguer.
Colección privada, España.

 
Agradecemos la inestimable ayuda de Blanca Pons-Sorolla en la catalogación de esta obra con número de inventario BPS 750. Se acompaña con certificado original de Francisco Pons-Sorolla y Arnau, fechado en Madrid, a ocho de junio de 1984.

Luis Viguer, a quien le dedica el apunte, era el propietario de la célebre Casa Viguer, tienda de artículos de arte de Valencia. Muchas de las tablas, bastidores y cartones de las obras de Sorolla, tienen su sello. Era frecuente que el propio Viguer le acercara los materiales a Sorolla a la playa. Tenían una relación primero profesinal que con los años se convirtió en afectuosa. Se conserva correspondencia entre ambos donde se desmuetra ese cariño y la admiración de Viguer por Sorolla (Fig. 1)

Pintado hacia 1900, será un año sin descanso para nuestro pintor. Estamos en Valencia, mediante una nota de color, “mancha” como le gustaba llamarlas, nos regala una instantánea de su playa y nos describe el momento de la llegada de la pesca. Las mujeres, algunas de pie y otras sentadas, junto a la barca, reciben a los pescadores. Este será uno de los temás más repetidos durante toda su carrera, mostrar las tareas cotidianas de los pescadores, esa inquietud social que tanto le gustaba mostrar.Todos los personajes los sitúa de espalada y cercanos al pintor, Sorolla está justo detrás captando el momento. Este año de 1900 participará en la VII Exposición Bienal del Círculo de Bellas Artes de Madrid, inaugura la Exposición del Salón Amaré de Madrid y envía a la Exposición Universal de París Triste herencia, Cosiendo la vela, Comiendo en la barca, El baño, Algarrobo y La Caleta.  Otras obras de este año Encajando pasas; La Noria, Javea; Concha en Javea; María Clotilde; Retrato de de José Artal; Autorretrato hoy en el Museo Sorolla. Este comienzo de siglo será importante para nuestro pintor porque por fin logrará en 1901 la Medalla de Honor que es el gran premio que le faltaba para sentirse libre con la obra Triste herencia.
 
 

Precio salida: 18.000 €

VENDIDO POR: 30.000 €